viernes, 6 de marzo de 2009

IDEÓLOGO DE LA DERECHA (DE CLÓSET)






1 de marzo de 2009


Krauze incita a los empresarios a rebelarse
Álvaro Cepeda Neri

El historiador Enrique Krauze (y sus acólitos del más antiguo conservadurismo a la extrema derecha contemporánea e intelectuales exquisitos prendidos a las ubres empresariales), a raíz de sus visitas (todo pagado) a Venezuela para analizar, a su manera, al populista Hugo Chávez, se ha vuelto más activo ideológicamente.


Y con motivo de sus palenques para presentar su libro –compitiendo con Luis Pazos para ver quién publica más– ha radicalizado su ferocidad, presa de intolerancia política y dizque cultural, propietario que presume de creerse el clon de Paz y deux ex machina intolerante con las demás religiones por él practicadas, para tratar de exorcizar a quienes no comulguen con sus ruedas de molino.


Es fanático del absoluto libre mercado; de la libertad absoluta y fisiocrática; desfasado del “dejar hacer, dejar pasar” (Ronald L. Meek, La fisiocracia), porque ignora el rendimiento histórico desde cuando menos la Ilustración a nuestra modernidad (de Kant a Kelsen); y de que la conducta ha de normarse jurídicamente y si es más o menos democrática y republicana la convivencia de una sociedad abierta, entonces los fines de esos medios jurídicos lo son de carácter republicano-democrático en la dirección de Tocquevielle a Popper.


Krauze se ha caracterizado por su militancia (como prolífico copiador de biografías políticas, sobre todo). Es adversario del priismo y enemigo a muerte del perredismo. Derechoso, sus inclinaciones están por el panismo, quizá repudiando a los yunquistas con los que choca por instinto religioso (El instinto religioso de R.C. Zaehner, y de Salvador Frausto y Témoris Greco, El vocero de Dios). Pero Krauze es, ante todo, exitoso comerciante: libros, conferencias, notas periodísticas, e ideólogo. A su regreso de Venezuela, se fue a la capital de España para celebrar el mesianismo chavista y ser entrevistado (El País, 16 mayo de 2008).


Tiene Krauze a sus preferidos y sólo ellos tienen cabida en su capilla. Han de tener tendencias neoconservadoras, simpatizantes de la democracia “sin adjetivos”, neoliberales que religiosamente postulen el libre mercado con libertad absoluta (pasando por alto la siempre necesaria regulación del mercado antes y después de Adam Smith, y su “mano invisible” con artritis durante todo el lapso del capitalismo “desde hace cuatro milenios y, en particular, del capitalismo de aventureros y de rapiña”).


Krauze, empero, perdona con sus intereses ideológicos y apoya al neoliberalismo comercial y que los mercados sean totalmente libres, como buen darwinista social que es (R. H. Coase, La empresa, el mercado y la ley, y de Norberto Reich, Mercado y derecho). Por lo tanto quiere empresarios, banqueros, financieros, patrones y, en suma, a toda la elite del dinero, dedicados a la explotación de los trabajadores y mucho muy activos, pero sólo apoyando a las políticas conservadoras y derechistas (en su tiempo lo fueron nazis y fascistas), y para combatir al resto de las políticas y máxime si son populistas, izquierdistas como todas aquellas que huelan a pueblo.


Si esos empresarios no la emprenden también contra los del centro a la izquierda, entonces deben ser colgados. Son los empresarios “miopes” (citando para parecer imparcial a Lenin): “Son especialistas en mirar a corto plazo… son tan miopes que nos van a vender las sogas con las que vamos a colgarlos” (Reforma, 12 de diciembre de 2008). Se duele Krauze de la situación política venezolana, mientras pasa por alto la mexicana con los azules del foxismo y del calderonismo.
Obviamente que todos los ciudadanos han de interesarse, actuar en los actos políticos y permanecer alertas políticamente. Pero Krauze los convoca a intervenir desaforadamente: “…En México, seguimos dormidos… el nivel de las páginas editoriales en los diarios es penosamente bajo, salvo excepciones”. No da nombres, tira la piedra y esconde la mano derecha.


Dice este intelectual orgánico del conservadurismo que en Venezuela existe “una izquierda democrática y liberal moderna”. Allá, pues, presume de estar a la izquierda en simpatías. Aquí se alinea a la derecha, y se va como siempre, contra las universidades públicas mexicanas y alaba las venezolanas porque éstas tienen estudiantes de extrema derecha.


En el exquisito Club de Industriales (corbata, saco, camisa blanca, como exigencia para poder librar la admisión, o a la entrada rentan la indumentaria), Krauze “alertó” a los empresarios como él para que dejen a un lado la “antipolítica” (como ya lo hacen a través del duopolio televisivo, a pesar de las sanciones si incurren en financiar campañas electorales contra los de centro-izquierda).


Krauze quiere un castillo de la pureza para constituir partidos y empresarios a imagen y semejanza de su ideología. Siempre ha tenido ambición por el poder, aunque sea tras el trono. Todo su trabajo es sobre el poder (Hans Kelsen, Eros y Kratos o la ambición por el poder de Aristocles, alias Platón). Y lo único que extraña es no tener “huevos rancheros” con harto picante cuando se va al extranjero.


Admira a Lula da Silva, odia a Hugo Chávez, a López Obrador. Admira a Calderón. Eso sí, para todo invoca, metafóricamente y no, al picante del chile (chili o ají, le corrigieron en Chile). La alternativa es clara: empresarios más activos y más allá de la frontera de la “antipolítica” o colgados con las sogas que ellos mismos, como buenos capitalistas del mercado libre absoluto, vendan, como propone el señor Krauze.

jueves, 26 de febrero de 2009

DIGNOS APÓSTOLES DE LAS DEMOCRACIA




Excélsior, jueves 26 de febrero de 2009



Los consejeros del IFE ponen el ejemplo
Humberto Musacchio


¡Basta de lloriqueos! Es cierto que nos llueve sobre mojado, pero en ese caso hay que sacar paraguas e impermeables. De nada sirve omitir los datos que ofrece la realidad. La situación económica del país era lamentable, con 52% de la población ocupada en la economía informal, sin salario fijo, ni seguro social, fondo de retiro, Infonavit ni otras prestaciones, pero ahora que se nos vino encima la crisis internacional se muestran temerosos, como si no estuvieran acostumbrados.


Los buenos mexicanos no se doblegan ante la adversidad. No vamos a negar que hay problemas, que el peso se ha devaluado casi cincuenta por ciento en unas cuantas semanas, que la inflación se disparó en los bienes de primera necesidad, que ya son dos millones y cuarto los desempleados, que cayó a la mitad el ingreso de divisas petroleras y que nuestras exportaciones perdieron un tercio de su valor. Sí, ¿y qué? ¿Sólo por eso nos rendiremos?


Nadie debe arredrarse si ve que se cierran fábricas, que muchos miles de negocios han ido a la quiebra, que afloran los fraudes financieros y que aumenta notoriamente la cantidad de ladrones y limosneros, sin contar a los políticos. Estamos en crisis y de nada sirve negarlo, pero de eso a declararnos vencidos hay un océano de diferencia.


Cuando todo parece ir de mal a pésimo, es cuando más se requiere entereza. En vez de llorar porque no alcanza el gasto, las amas de casa han de celebrar que algo reciben todavía; el burócrata que adeuda el coche no debe preguntarse cómo pagará el abono mensual, sino cómo ponerle gasolina de la roja, la más cara, para que funcione mejor; el desempleado tampoco puede sentarse a lamentar su desgracia, sino que está obligado a aprovechar la crisis para hacer buenos negocios, como nuestros magnates.


Hoy la única actitud aceptable es el optimismo. Por supuesto, hay que ser conservadores, pero en el buen sentido de conservar nuestros lujos y el tren de gastos que caracteriza a una persona bien nacida, como han decidido hacerlo los señores consejeros del IFE, quienes lejos de dejarse abatir por la desgracia, han sacado fuerzas de flaqueza y hoy ponen a los mexicanos el ejemplo de cómo se responde ante la adversidad.


Estos próceres, movidos seguramente por el desinterés, han decidido decirle no a la tragedia nacional y mundial. Mientras algunos magos de las finanzas están en la cárcel o se han suicidado, los consejeros electorales han optado por rendir homenaje a la vida, a la buena vida, lo que requiere más valentía, pues no es fácil aumentarse el sueldo en medio de la miseria generalizada, sobre todo cuando millones de mexicanos piensan que el IFE no es más que un bote de basura electoral.


Pero evidentemente los señores consejeros tienen otro concepto de sí mismos. No se consideran simples empleados de los partidos, sino monumentos vivos al civismo y la democracia. De otra manera no se explicaría que decidan elevarse los sueldos en un ciento por ciento, pues su ingreso mensual pasa de 172 mil a 330 mil pesos, a lo que en este 2009 debe añadirse un bono de 60 días de sueldo por ser año electoral.


Si alguien cree que los señores consejeros están satisfechos con esa fortuna, sépanse que no. Que también recibirán una prima vacacional y otra quincenal, 40 días de aguinaldo, seguro de vida, seguro de retiro, un seguro de separación individualizado y seguramente gastos de representación, pues un funcionario público de tan alto nivel sólo baja de su pedestal para asistir a los restaurantes más caros, pedir de entrada el caviarcito y de plato fuerte la infaltable langosta, todo rociado con los mejores caldos —“cosecha del 72, que salió muy buena”, se les oye decir a otros comensales, pues hay que presumir de refinamiento, aunque por ridículos y ostentosos parezcan nuevos ricos, burócratas arribistas, politicastros rastacueros—.


Desde luego, tan dignísimos árbitros de la voluntad popular no pueden ir al ISSSTE a codearse con la pelusa, hacer colas y recibir malos tratos de personal mal pagado. ¡Faltaba más! Los señores consejeros del IFE disponen de un seguro médico privado, y no de los más baratos, porque el lema de tan distinguidos servidores públicos es servirse a sí mismos y que no se note la pobreza —la pobreza moral, se entiende—.


Por supuesto, los señores consejeros tienen una coartada… ¡Perdón! Tienen el respaldo de una disposición constitucional según la cual sus ingresos han de ser los mismos que perciben los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.


Casos como estos son para tomarse en cuenta. Pues malo sería que tan valientes escuderos de la democracia, ni más ni menos que los garantes de la legalidad electoral, anduvieran por ahí dando lástimas, con las coderas del saco y los fondos del pantalón luidos, con la camisa percudida y grandes agujeros en la suela del zapato, molachos por falta de buen dentista y con el cuello lleno de jiotes por la desnutrición, como un mexicano cualquiera. Que la República no lo permita. ¡Carajo!

martes, 17 de febrero de 2009

SE ACERCA LA HORA DE LOS CUCHILLOS LARGOS PARA LAS TELEVISORAS




17 de febrero de 2009

Opinión Análisis

IFE: terroristas y cobardes
Álvaro Delgado

MÉXICO, DF, 16 de febrero (apro).- Por unas horas hubo la impresión de que los consejeros del Instituto Federal Electoral (IFE) honrarían su investidura, hasta por razones de pragmatismo, y sancionarían a Televisa y Televisión Azteca por las violaciones constitucionales y legales que cometieron, pero al final no hubo sorpresas: fueron congruentes con su origen y ratificaron su condición de empleados de las facciones de poder.

El caso del consejero Marco Antonio Baños es inequívoco: de ser tenaz promotor del castigo a las televisoras, desde el mismo día del desacato a la ley en la transmisión de promocionales --el sábado 31 de enero--, pasó a ser entusiasta animador del perdón y de la impunidad.

Baños --que será consejero hasta el 2016-- exhibió a plenitud, en la sesión del Consejo General del viernes pasado, la efigie de Manlio Fabio Beltrones que trae dibujado en su propio rostro y que, en sí mismo, representa un mensaje a la manera de la mafia:

El senador priista prueba a las televisoras --para fines futuristas-- el nivel de control de amplias parcelas del tinglado electoral.

Porque otorgar el indulto a las televisoras pudo haber sido propuesto por Marco Antonio Gómez Alcántar o Francisco Guerrero, dos consejeros de la facción priista, y el resultado hubiera sido exactamente el mismo, pero el mensaje no tendría la claridad buscada: Beltrones, no sólo Peña Nieto, se pone a las órdenes de Televisa y Televisión Azteca.

Obviamente Felipe Calderón hizo su parte: aleccionó al elenco de consejeros del que es cómplice, Arturo Sánchez Gutiérrez y Benito Nacif --a Macarita Elizondo no la necesitaron por ahora-- para hacer mayoría con la facción priista y consumar el "arreglo" operado por el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, como lo confesó él mismo, con toda impudicia.

Las conductas de PAN y PRI en la sesión sólo ratificaron el pacto cupular para pisotear la ley, pero ni siquiera tuvieron la gallardía de repetir los argumentos de los consejeros promotores de la impunidad. Ni Roberto Gil, embajador de Germán Martínez, ni Sebastián Lerdo de Tejada, representante de Beatriz Paredes, abrieron la boca.

Fue un silencio cobarde.

El Partido Verde tuvo más vergüenza: defendió, sin atenuantes, a las empresas televisoras y atacó a quienes los dirigentes de este partido identifican como "enemigos de los concesionarios", como en el caso del consejero Alfredo Figueroa.

Al Partido Social Demócrata (PSD) por ahora le conviene no defender a las televisoras y al Partido de la Revolución Democrática (PRD) le correspondió una tímida condena a la claudicación del IFE ante las televisoras, una conducta a la que se sumará si no lleva el caso ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).

Pero en este episodio no sólo son responsables los artífices de la impunidad, que ya han sido nombrados, sino también el consejero presidente, Leonardo Valdés, quien ni siquiera fue capaz, ya no de persuadir a la constitución de una mayoría a favor de la legalidad, sino de que el proyecto elaborado por la Secretaría Ejecutiva -cuyo personal lo elaboró de manera rigurosa-- fuera siquiera discutido y votado.

De esa manera, si tan seguros estaban de sus argumentos los consejeros que propusieron sobreseer el proyecto, eufemismo de impunidad, pudieron dejar claro ante la sociedad que el juicio iniciado contra las televisoras era jurídicamente insostenible.

En realidad, Televisa y Televisión Azteca amenazaron a consejeros de que "reventarían" la elección si el IFE osaba sancionarlos por violar la ley, y le advirtieron además a Calderón que no sólo no tendría cabida en los espacios noticiosos, sino que él y su gobierno desaparecerían de las pantallas.

Y ya se sabe: ¿qué es Calderón sin la imagen?

Televisa, la empresa de Emilio Azcárraga, y su similar Televisión Azteca, del confeso golpista Ricardo Salinas Pliego, actuaron como terroristas al amenazar con dinamitar los comicios, y los consejeros y políticos se asumieron como cobardes para enfrentar esa afrenta, que ya marcó este proceso electoral.

El resultado está más que claro: el IFE es ya parte de la añagaza democrática en la que el duopolio televisivo es amo y son súbditos los miembros de la decadente clase política.

Apuntes

Los ardorosos defensores de la legalidad y la democracia, como el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y la Coparmex, así como ideólogos de la talla de Enrique Krauze, seguramente harán un contundente pronunciamiento en defensa de la aplicación de la ley a las televisoras. Claro, si la lógica de los negocios no dispone otra cosa.

jueves, 12 de febrero de 2009

DOS CÍNICOS PROTEGIDOS POR LA CORTE

Helguera. La jornada, jueves 12 de febrero de 2009.

lunes, 9 de febrero de 2009

domingo, 8 de febrero de 2009

LOS TRES CÍNICOS COMPADRES


Tres sinvergüenzas
Álvaro Delgado

MÉXICO, DF, 2 de febrero (apro).- Aunque el habitual comportamiento de Vicente Fox le da condición de charlatán y engañabobos, sin soslayar evidencias de corrupción, mal se haría en tomar a chacota su más reciente confesión sobre su sexenio y que explica por qué incumplió su promesa, una de tantas, de reformar la Constitución para enjuiciar políticamente a los presidentes de la República.

Reunido con alcaldes del Partido Acción Nacional (PAN), en Querétaro, Fox sumó otra de sus memorables declaraciones sobre su desastrosa gestión gubernamental y su intervención en las elecciones del 2006 al confesar que delegó la Presidencia de la República durante los seis años y recomendó a los ediles hacer lo mismo.

“ Ustedes, estos seis meses, tienen que andar en la calle, no en el escritorio, no en la oficina. Ahí encárguenle a alguien la oficina. Yo encargué por seis años la oficina ahí en Los Pinos a alguien. Muy poco tiempo estuve ahí”, dijo Fox, quien aconsejó a los alcaldes panistas involucrarse en las campañas electorales.

“Por favor, no tengan miedo de pasárselas (las encuestas) al abanderado del PAN. Con tres días que salgan, y me parecen pocos, a la semana, que salgan a la calle a estar con la gente, van a escuchar qué es lo que tenemos que darle a esos ciudadanos para que nos brinden su confianza.”

Con tal proclama, Fox reconoce que incurrió en por lo menos tres conductas graves, una de ellas claramente ilegal:

La primera tiene que ver con la delegación de su deber constitucional de presidente de la República, que es unipersonal e intransferible, y que él mismo se encargó de dividir en dos el cargo cuando afirmó que, junto con Marta Sahagún, formaba la “pareja presidencial”. Ahora ratifica que a ella “encargó” no la custodia física del inmueble de Los Pinos, sino la conducción misma del gobierno federal.

Aunque, claro, cuando la señora se avocaba a los grandes negocios y los de sus muchachos, los hermanos Bribiesca Sahagún, el todopoderoso del gobierno federal era Ramón Muñoz Gutiérrez, jefe de la Oficina de la Presidencia para la Innovación Gubernamental, el que dotaba de opio a Fox mientras colocaba a todo un ejército de fanáticos de El Yunque en toda la estructura gubernamental.

La segunda falta derivada de esa declaración es la conducta facciosa que desplegó desde el proceso que derivó en el desafuero de Andrés Manuel López Obrador como jefe de Gobierno del Distrito Federal para inhabilitarlo como candidato presidencial y que, por la presión social, se debió desistir, aunque en las elecciones del 2006, como él mismo reconoció en 2007, se desquitó.

Y ese desquite tiene que ver con su decisiva participación en el campo electoral durante todo el proceso del 2006, obviamente después que dejó encargado el gobierno. “ Muy poco tiempo estuve ahí”, dijo a los alcaldes, a quienes los alentó a incurrir en delito.

En efecto, cuando recomienda a los alcaldes no sólo delegar su cargo y responsabilidades para hacer proselitismo aun en días y horario laboral, sino inclusive en hacer encuestas financiadas con recursos públicos --jamás dijo que debían ser pagadas de su bolsillo-- para entregárselas a los candidatos del PAN, Fox es promotor de la ilegalidad, algo que ya expresamente había recomendado a los diputados locales, en octubre, recurrir a las rendijas legales.

“Hay otras ideas geniales como es partirle el queso a López Obrador”, dijo Fox en esa reunión celebrada en Monterrey, en su carácter -no hay que olvidarlo-- de miembro del Comité de Estrategia del CEN del PAN, nombramiento que le extendió Germán Martínez, presidente de ese partido, como parte de un plan para “guanajuatizar”; todo México.

La confesión de Fox ante los alcaldes del PAN no debe ser vista, entonces, como una ocurrencia, sino una expresión deliberada que forma parte de la estrategia para activar en todo el país la simbiosis partido-gobierno, como el uso de los programas gubernamentales con fines proselitistas que ya ha sido convalidada por el Instituto Federal Electoral (IFE).

Fox dice lo que Felipe Calderón y el propio Germán Martínez sólo murmuran, pero en lo que están perfectamente de acuerdo.


Apuntes


Se trata, en efecto, de una burla: Ernesto Zedillo y Felipe Calderón, los artífices del mayor saqueo impune en la historia de México, el Fobaproa, se regodean con chistoretes y departen, frívolos, en Davos, Suiza. Ya era de sobra conocido el descomunal costo del rescate bancario derivado del colapso financiero de 1994, pero Zedillo, a quien nadie le puede negar conocimiento del caso en tanto que fue su principal operador, ha dicho que es equivalente al 20% del producto interno bruto. La cifra actual es de alrededor de 800 mil millones de pesos, y que cada año --como este 2009-- se deben destinar aproximadamente 50 mil millones de pesos sólo para el pago de intereses... ¿Es mucho o es poco? Compare: los partidos políticos recibirán este año, para campañas y gastos ordinarios, 3 mil 600 millones de pesos. Es una cantidad 15 veces mayor a lo que se gastará en este proceso electoral. En este saqueo hay responsables: Zedillo, que era presidente de la República, y Calderón como presidente del PAN, pero también Fox, quien inclusive apareció en spots hablando de las bondades del rescate bancario, del cual fue también favorecido. Es decir, el Fobaproa vive...

viernes, 30 de enero de 2009

LA "LIBERTAD DE EXPRESIÓN" DE LA DERECHA

Excélsior, 29 de enero de 2009
Los periodistas, víctimas de la “justicia”
Humberto Musacchio

En los últimos años los periodistas están expuestos a agresiones criminales que han dejado por todo el país un reguero de comunicadores muertos. Pero ahora se enfrentan a otra amenaza: la de gente con poder que, con la complicidad de jueces a modo, combate a quienes ejercen y entienden el periodismo como un servicio a la sociedad. Los casos abundan.

Zeferino Torreblanca, gobernador de Guerrero, niega publicidad al diario acapulqueño El Sur, cuyo único delito fue revelar el turbio manejo de dineros públicos a favor de la parentela del Ejecutivo local, misma que, con su poderoso pariente detrás, tiene demandados a varios periodistas de ese órgano informativo.

Por su parte, Gerardo Sosa Castelán, el cacique de la universidad pública hidalguense, procedió por vía judicial contra Alfredo Rivera Flores, autor del libro La Sosa nostra, contra Miguel Ángel Granados Chapa, que escribió el prólogo, y contra el editor, el diseñador y hasta el fotógrafo que hizo el retrato del autor que aparece en la contraportada, lo que además de ser un atentado a la libertad de expresión constituye una ridícula desmesura a la que tuvo la desvergüenza de dar entrada un juez sin escrúpulos ni conocimiento del derecho. El juez que lleva el caso absolvió a Granados Chapa y otros acusados, pero condenó a Rivera Flores, lo que despide un fuerte tufo a cloaca.

Eduardo Huchim, reconocido hombre de prensa con muchos años en el oficio, denunció en la revista Emeequis de esta semana que Consuelo Villalobos Ortiz, magistrada del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, demandó por daño moral a él y a los colegas Rubén Lara León, Luis Soto, Abel Barajas, Víctor Fuentes y hasta a Fray Bartolomé, que aparece como firmante de la columna Templo Mayor del diario Reforma (advertida del ridículo, la magistrada optó por desistirse de la demanda contra este seudónimo colectivo). El pleito de la señora es porque los compañeros mencionados han informado sobre irregularidades en adquisiciones y servicios de tres edificios del citado Tribunal, por lo que ya se han iniciado procedimientos de responsabilidad contra ocho colaboradores de la magistrada, quien —escribió Huchim basado en lo dicho por Lara León— ha “recuperado poder e influencia en ese tribunal” desde la salida de Luis Malpica y de Lamadrid, quien era su presidente.

Hace unos días, Miguel Badillo, director de la revista Contralínea, fue detenido por la Policía Bancaria, que sin estar autorizada legalmente ejecutó una orden de aprehensión expedida por un juez de Jalisco, en tanto que Ana Lilia Pérez Mendoza, reportera de esa publicación, tuvo que ocultarse ante el peligro de ser llevada a la cárcel. ¿Su delito? Un reportaje según el cual Juan Camilo Mouriño firmó contratos con Pemex cuando era diputado federal y aun después, siendo funcionario del Poder Ejecutivo Federal, lo que está debidamente documentado.

La reportera denunció “acoso, amenazas, persecución y represión” por parte de Mouriño, de Felipe Calderón Hinojosa y de César Nava, entre otros funcionarios, como Carlos Ramírez Fuentes, gerente de Comunicación Social de Pemex, quien le espetó: “Les va a costar caro lo que le hicieron a Juan Camilo”. Para que no quedaran dudas sobre el inmenso poder al que se enfrentan los colegas, la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos contra Periodistas de la PGR, contrariando expresamente la finalidad para la que fue creada, sometió a Ana Lilia a un examen sicológico, pues ésta había presentado una queja contra el entonces secretario de Gobernación, por lo que seguramente esa fiscalía la consideró desquiciada, loca, pues cómo se le ocurre…

Pero el trabajo más sucio le tocó efectuarlo al empresario gasero Jesús Zaragoza López, quien en dos entrevistas que están debidamente grabadas aceptó que estuvo en tratos con Felipe Calderón cuando éste fue secretario de Energía y admitió que durante la campaña del mismo político como candidato panista a la Presidencia de la República le aportó dinero, lo que puede ser interpretado como pago de favores o tráfico de influencias.

Como Contralínea publicó tan comprometedoras declaraciones, el señor Zaragoza demandó a la revista, a su director y a su reportera por daño moral, proceso que se desenvolvió con celeridad, tal vez porque alguien aceitó como se acostumbra la maquinaria judicial. Zaragoza abrió otros dos juicios contra los informadores y —cuenta Badillo— amenazó con que cada una de sus decenas de empresas procedería judicialmente contra los mismos periodistas, en el entendido de que él dispone de abogados, relaciones con los poderosos y mucho dinero para hacer la vida imposible a los colegas, quienes, agobiados por la necesidad de ganarse la vida, ni de lejos tienen el tiempo ni los recursos para hacerle frente a un abuso concertado entre particulares, jueces y autoridades federales.

En fin, lo que está en juego es la libertad de expresión tanto como el derecho de los ciudadanos a estar informados. Pero nos vamos a defender de los abusos. Que no quepa la menor duda.