martes, 30 de diciembre de 2008

UN MONIGOTE DE DERECHA EN LA "IZQUIERDA"



30 de diciembre de 2008

Opinión Análisis

Godoy: otro gobernador fantoche

ÁLVARO DELGADO
MÉXICO, D.F., 29 de diciembre (apro).- En una decisión que ofende no sólo a los ciudadanos de Michoacán, sino a todos los mexicanos, el gobernador perredista Leonel Godoy Rangel entregó 46 millones de pesos al equipo de futbol Monarcas de Morelia, propiedad del magnate Ricardo Salinas Pliego, entre cuyos negocios se cuenta también Televisión Azteca.
¿Cuáles son las la razones para regalar tamaña cantidad a un empresario que no lo necesita y cuya cifra representa el doble del presupuesto de la Comisión Estatal de Cultura Física y Deporte (Cecufid) del estado, la entidad responsable de fomentar las actividades que su nombre describe?
No hay razones, salvo una coartada de Godoy: La entrega de los 46 millones de pesos --que se mantuvo oculta desde febrero de 2008-- obedeció a un "compromiso" de su antecesor, el también perredista Lázaro Cárdenas Batel, con Salinas Pliego.
¿Y no podía Godoy, en tanto gobernador en funciones, cancelar tal "compromiso" por tratarse de una arbitrariedad que lastima el de suyo raquítico presupuesto estatal por el que al iniciar su gestión mendigó, literalmente, a Felipe Calderón?
Pues no, alegó Godoy: "Fue un compromiso que hizo el gobierno anterior, pero nosotros le expresamos al equipo Monarcas que era por única ocasión y que ya no iba a darse más."
Nada más faltaba que le fuera concedida una partida multianual al equipo propiedad de Salinas Pliego, el mismo personaje que usó la concesión de TV Azteca para descalificar las elecciones y exigir la renuncia de Cuauhtémoc Cárdenas como jefe de Gobierno del Distrito Federal tras la ejecución, en 1998, del cómico Francisco Stanley, alias "Paco", en uno de lo episodios de manipulación más memorables por su vileza.
Tal conducta de Godoy es perfectamente entendible por su naturaleza de gerente político de los Cárdenas en Michoacán, pero representa una bofetada a quienes, en Michoacán y en México, creían que una gestión de centroizquierda cortaría de tajo privilegios para una minoría corrupta e insaciable como en la que se inscribe Salinas Pliego.
Ya se ve que no: A la protección que Godoy da a los enjuagues del clan Cárdenas -que incluyen tratos ocultos con Calderón y con Carlos Ahumada, como en su momento con Carlos Salinas--, se suma su propia frivolidad, como la remodelación de la casa de gobierno.
A un costo de 4 millones de pesos, las adecuaciones a la casa de gobierno incluyen una alberca techada para su solaz, además de la que ya existía, en una contradicción --habitual en cualquier gobernante fantoche-- con sus propias proclamas de austeridad.
"Nos vamos a apretar el cinturón (va a haber), mucho ahorro y eficientización (sic) del gasto. Son tiempos del vocho (sic), del Bacardí y de la mujer, como se decía en otros tiempos", declaró apenas en noviembre.
Algo le ha aprendido Godoy a su vecino gobernador de Jalisco, el panista Emilio González Márquez, cuya diferencia no es mucha, ni siquiera en la claudicación ante la Iglesia.
Claro, regalar dinero de los contribuyentes a equipos de futbol no es patrimonio de Godoy: En Veracruz, el Congreso con mayoría priista aprobó la propuesta del gobernador Fidel Herrera de donar 58 millones de pesos a equipos de futbol profesional, 34 millones de los cuales serán para los Tiburones Rojos.
En Aguascalientes los gobernadores panistas Felipe González y Luis Armando Reynoso Femat han destinado multimillonarios presupuestos, superiores a los 50 millones de pesos, para equipos de beisbol y futbol, como el Necaxa, propiedad de Televisa.
Otros gobernantes han hecho lo mismo, entre ellos el tránsfuga priista Pablo Salazar con Jaguares de Chiapas, que sigue siendo apoyado por Juan Sabines, así como Manuel Angel Núñez Soto, con el Pachuca, quien siguió el ejemplo de su antecesor, Jesús Murillo Karam, actual secretario general del PRI.
Joyitas de la política.
Apuntes
Muy bien: Como despedida de fin de año, Calderón decretó el aumento número 33 del año a las gasolinas y, como bienvenida del 2009, habrá que comenzar el registro de los que se acumularán a lo largo de un año que será de pesadilla. Si a las urnas acude 30% de la población será la gloria para el decrépito régimen vigente.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Partido de las Reformas de Derecha


HAZ CLICK EN LA IMAGEN PARA AGRANDARLA

sábado, 29 de noviembre de 2008

LAS TRES "M"



Detrás de la Noticia
Ricardo Rocha
El Universal
Jueves 27 de noviembre de 2008

MODERNA, MODERADA Y MODOSITA


Así la quisieran algunos: sumisa y de preferencia de rodillas; flexible y también reversible; amigable e intercambiable; calladita, para que se vea más bonita. En pocas palabras, una izquierda de derecha. Algo así como la que ejercen los nuevos jefes formales de lo que alguna vez fue el frente político más representativo de la izquierda mexicana, el Partido de la Revolución Democrática. Ahora desprovisto de sustancia. Un cascarón sin contenido. Con una militancia disminuida, dividida y extraviada. Con una dirigencia diluida, reducida y avinagrada.

Ese es el saldo de un vergonzante proceso electoral interno, que los detractores habituales derechistas se apresuraron a bautizar como “el cochinero”. Un duelo de trampas, transas, trácalas y mutuas acusaciones de fraude. En el que ni Alejandro Encinas ni Jesús Ortega tuvieron nunca la grandeza de renunciar a sus candidaturas, exigir un nuevo juego con nuevos jugadores y salvar al partido. Por el contrario, con uñas y dientes pelearon hasta el final por los despojos. El membrete, los dineros y la plataforma para el 2009 y el 2012, antes que la ideología y los principios.

Una vieja confrontación entre tribus, agravada por lo que pudo haber sido y no fue en 2006. Una corriente, la de Ortega, que tuvo a su cargo —por lo menos de manera formal— la coordinación de la campaña de su candidato a la Presidencia. Que no reconoció el resultado. Que calificó de ilegítimo al nuevo gobierno con el que ahora se dice dispuesta a dialogar. Y que reniega de Andrés Manuel López Obrador, el hombre que les dio millones de votos que los llevaron a donde están, sobre todo en las cámaras de Senadores y Diputados. La desvergüenza total.

Para aumentar la confusión, Los Chuchos toman oficialmente posesión de la presidencia del PRD, arropados por los panistas, los priístas, y beneficiados por un Tribunal Electoral que es tan sólo un instrumento más del gobierno en turno. Como lo ha sido siempre. Simultáneamente, Encinas y los lopezobradoristas anuncian la creación de un movimiento opositor. Dos hechos que generan más preguntas que respuestas: ¿se trata de un partido paralelo? ¿De un sabotaje sistemático a todo lo que provenga de la dirigencia formal? ¿Serán capaces de ponerse de acuerdo en las listas de candidatos para 2009? ¿Se desbarata en definitiva la posibilidad de alianzas en el FAP con el PT y Convergencia? ¿Cuántos escaños perderán en la próxima legislatura? ¿Está el PRD condenado a la extinción?

En suma, la izquierda no se merece ese partido. Porque se ha convertido en una agencia de colocaciones y no supo consolidarse como una fuente de propuestas para enfrentar los graves problemas que asedian al país. Y que no ha entendido que la izquierda no es un mezquino partido político, sino una forma de mirar al mundo.

Cierto, se requiere hoy de una izquierda moderna. Pero la modernidad no debe entenderse como sumisión y mucho menos complicidad con un sistema político y económico que ha llevado al mundo al desastre y que en México genera cada año todavía más millones de pobres. Por el contrario, la izquierda podría ser la impulsora de los más novedosos modelos económicos, de una auténtica revolución educativa y de una profunda transformación de la moral pública para propender a un México justo, equitativo, progresista y seguro.

Pero la izquierda no puede olvidar su esencia popular y perder la calle. En su combatividad como factor de contrapeso a los abusos de los poderosos está su razón de ser. Moderna sí, moderada de vez en cuando, modosita nunca.

LA IMPUNIDAD DE MANOS LIMPIAS

26 de noviembre de 2008

Calderón: la impunidad como gobierno
ÁLVARO DELGADO

MÉXICO, DF, 24 de noviembre (apro).- Con una economía semiparalizada y hacia la recesión, como ya lo anticipa el banco Merryl Lynch --cuyas evaluaciones suelen ser Biblia de los tecnócratas--, con la consecuente alza en el desempleo y el auge de la inflación, México afronta un futuro espeluznante en medio, además, del reguero de cadáveres y la indefensión ciudadana ante el crimen por una demagógica "guerra" que, salvo los jilgueros del régimen, todos saben que está perdida.

Y cuando están a punto de cumplirse los cien días para evaluar el acuerdo contra la inseguridad, que no tendría que haberse firmado en tanto que la seguridad es un deber intransferible e irrenunciable de los órganos del Estado, Felipe Calderón ha dado otra muestra --por si alguien todavía no ha entendido-- de que el sello de la casa es la impunidad: Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública federal, es un policía íntegro y eficaz.

Según Calderón, García Luna no nada más tiene "gran capacidad" como responsable de la prevención de los delitos, que es uno de sus deberes, sino que puede estar rodeado de funcionarios corrompidos por las bandas del narcotráfico, de manera preponderante el cártel de Sinaloa, y ser un oficial inmaculado.

"Evidentemente si hubiera alguna duda de su probidad o, más aún, algún elemento probatorio que descalificara esa probidad, seguramente no sería secretario de Seguridad Pública", dijo Calderón en la abierta defensa de García Luna, cuya biografía policiaca ha estado vinculada siempre a la corrupción y a la complicidad con el crimen.

Casi en los mismos términos en que lo hizo con otro de sus incondicionales, Juan Camilo Mouriño, ya fallecido, Calderón envió --para quienes no lo han entendido-- un mensaje muy claro: nada procederá contra García Luna, ya no las cartas que, con claros señalamientos, le envió --ahora se sabe que inútilmente-- Javier Herrera Valles, excomisionado de la Policía Federal Preventiva (PFP), sujeto a arraigo, sino tampoco la abundante información que de él tiene el Ejército.
Aun si hay pruebas en su contra --y las hay--, García Luna está ya revestido de la impunidad, aun cuando sea removido --como lo será-- de la Secretaría de Seguridad Pública. Porque, en efecto, las palabras de Calderón son, también, parte de un 'arreglijo' para darle una salida "digna" a ese personaje que tiene, como pocos, abundante información sobre el grupito que se hospeda en la residencia oficial de Los Pinos.

Aun cuando el Ejército dispone de información sobre las reuniones con Joaquín El Chapo Guzmán, el capo que se fugó del penal de alta seguridad de Puente Grande, Jalisco, cuando el responsable era Jorge Tello Peón --ahora flamante asesor de Calderón--, y de la más reciente reunión con Arturo Beltrán Leyva, García Luna cuenta ya con el aval del titular del Ejecutivo para, por ejemplo, irse a disfrutar de los millones ilegalmente obtenidos en algún país de Europa.
De manera que el próximo exsecretario de Seguridad Pública se impondrá, además, en el pleito que desde el principio de la gestión de Calderón sostiene con Eduardo Medina-Mora, otro personaje que acumula cuentas pendientes no sólo por haber desmantelado los servicios de inteligencia del gobierno, cuando fue director del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), sino como sucesor de Ramón Martín Huerta en la SSP federal, cuyo asesinato, en septiembre de 2005, hizo claudicar de plano al gobierno de Vicente Fox ante el crimen.
Así, aun cuando García Luna sea removido del cargo, queda claro que gozará de la impunidad que Calderón ya anticipó, aparte de la que le puedan brindar las organizaciones ciudadanas que él pudo cooptar, como México Unido contra la Delincuencia, presidida por María Elena Morena, cuyo hijo es nada menos que asesor del aún funcionario federal.

La "Operación limpieza", como la "guerra" que Calderón declaró por razones políticas a una parte del narcotráfico, es otra expresión de la demagogia de la derecha panista que lleva al país hacia el despeñadero.

Apuntes
Germán Martínez, el formal presidente del PAN, planteó hace una semana, en su colaboración semanal en El Universal, que la refinería que prometió construir Felipe Calderón lleve el nombre de Juan Camilo Mouriño. "Finalmente, lo saben en el PRI y en el PRD, él armó, desde el gobierno, la reforma a Pemex", escribió Martínez, cuyo despropósito no sólo revela arrogancia, sino el patrimonialismo característico de la derecha panista, cuya incompetencia trata de suplir siempre con propaganda, pintando de azul y naranja edificios, vehículos y hasta postes, e imponiendo nombres de próceres panistas hasta a ligas de ambulantes y taxistas. Lo primero que debería ocupar a Martínez es que su jefe cumpla con la obra, y ya luego se discutirá si se llama Juan Camilo Mouriño... Si los Vargas y Carlos Slim no claudican, como pretenden los furiosos jerarcas de Televisa, pronto podrá romperse la uniformidad informativa en la radio --que más que informar, oculta-- con el trabajo de Carmen Aristegui y José Gutiérrez Vivó, vetados por Calderón y sus cómplices...

domingo, 23 de noviembre de 2008

miércoles, 19 de noviembre de 2008

DEL MAESTRO HERNÁNDEZ

Haz click en la imagen para ampliarla

MÁS QUE IZQUIERDA "MODERNA" ES IZQUIERDA PARAESTATAL




18 de noviembre de 2008

Opinión Análisis
Ortega: la izquierda paraestatal
Álvaro Delgado

MÉXICO, D.F., 17 de noviembre (apro).- No pasará mucho tiempo para que se conozca públicamente que, en algún escondrijo, se celebró una reunión o varias de ellas entre el nuevo secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, y Jesús Ortega, quien encabeza el Partido de la Revolución Democrática (PRD) después de que un puñado de jueces legitimó toda suerte de trampas en su elección.
En eso no hay sorpresas: Ni en la decisión del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), que también en el caso de Felipe Calderón impuso su criterio de convalidar la suciedad, ni en las reuniones subrepticias a las que son tan afectos los miembros de Nueva Izquierda, la corriente perredista que encabeza Ortega.
Porque, en efecto, justo el día en que murió Juan Camilo Mouriño, el martes 4, estaba prevista en su agenda una reunión con Ortega y el exdiputado federal Jorge Martínez Ramos --un empresario de estacionamientos y primo del vicepresidente ejecutivo de Televisa, Bernardo Gómez--, una plática cuyos objetivos son tan oscuros como la propia cita.
Lo de menos era si Ortega tenía la representación partidaria, que formalmente consiguió una semana después de esa cita, el miércoles 12, mediante un fallo por unanimidad del TEPJF, porque es costumbre de esa corriente reunirse, en secreto, como sucedería con Mouriño, como ocurrió en otras -muchas-- ocasiones con miembros del gobierno que juzgan espurio.
Al menos eso es lo que Ortega afirma: "He dicho y lo sostengo, que Calderón es un presidente ilegítimo y que esa ilegitimidad no se quita como si se quitara una mancha en la camisa. Calderón es y será ilegitimo por los siglos de los siglos."
Pero resulta que, así como Ortega lo pretendía con Mouriño --y seguramente lo materializará con Gómez Mont, de lo que sin duda se sabrá--, otro prominente miembro de Nueva Izquierda, Carlos Navarrete, se entrevistó en secreto con Francisco Ramírez Acuña, el primer secretario de Gobernación de Calderón, el "ilegítimo por los siglos de los siglos".
La reunión entre el coordinador del grupo parlamentario del PRD en el Senado y Ramírez Acuña se celebró, el 19 de febrero de 2007
-dos meses y medio después de la toma de posesión de Calderón--, en el Champs Elysses, un restaurante de postín. ¡Faltaba más!
Obviamente Navarrete jamás informó nada al respecto, secreta la reunión, pero sobre todo lo en ella tratado, como ahora tampoco ha informado nada Ortega sobre el encuentro que sostendría con Mouriño para tratar quién sabe qué.
Guadalupe Acosta Naranjo, quien tras la sucia elección interna asumió la gerencia del PRD, actuó con más abyección que el propio Germán Martínez, que ya es mucho decir, en el proceso de discusión de la reforma petrolera, cuya privatización no fue conjurada, aunque eso quiso hacer creer en la izquierda paraestatal.
Esa es la reputación de los Chuchos: La transa a hurtadillas, el trinquete oculto, el cochupo como mecanismo de poder.
Por eso, una vez que el TEPJF legitimó el fraude de Ortega --y que mañosamente administró dando a conocer, primero, el fallo sobre los spots del Consejo Coordinador Empresarial (CCE)--, proliferan las expresiones de repudio al PRD, no sólo de militantes identificados con la corriente que encabeza Alejandro Encinas, sino de ciudadanos ajenos a los partidos políticos pero con convicción liberal o de izquierda, o solamente hartos de panistas y priistas.
Si, como se prevé, Encinas acepta la secretaría general del PRD, que asumirá alguien que no será él, será cómplice del colaboracionismo que practican los Chuchos, aun cuando aduzcan que no aceptar sería escriturarles ese partido.
Andrés Manuel López Obrador enfrenta la misma encrucijada: O rompe, de tajo, con los Chuchos, o incurre en la simulación que tanto detesta.
Y, claro, no hay que olvidar a Ortega: "He dicho y lo sostengo, que Calderón es un presidente ilegítimo y que esa ilegitimidad no se quita como si se quitara una mancha en la camisa. Calderón es y será ilegitimo por los siglos de los siglos."

Apuntes
El científico Juan Carlos Ramírez García informa que el 6 y el 7 de noviembre asistió, en la ciudad de México, al Congreso Nacional para la Federalización de la Ciencia y Tecnología, al que acudieron científicos de varios estados del país y algunos diputados de congresos estatales. Dice que en una de las mesas de discusión estuvo el diputado panista Antonio Remes Ojeda, de Veracruz, quien se definió como amigo de Juan Camilo Mouriño y lamentó estar en ese congreso en lugar de hacer un duelo nacional por la muerte del exsecretario de Gobernación. Añade el científico Ramírez García: "Y en su exposición solicitó un aplauso para 'el mártir' Juan Camilo Mouriño a la audiencia de aproximadamente 500 científicos, (porque añadió) que debería ser ejemplo por su lucha patriótica, no habiendo respuesta a su solicitud". Y pregunta: "Siendo una figura pública y representante del gobierno panista, ¿no debería aclarar por qué calificó de mártir a Mouriño?". Pues sí, pero el gobierno de Calderón jamás reconocerá --porque ni para eso hay grandeza-- que se trató de un acto criminal. Ni Calderón ni sus secuaces --incluido el Mouriño antes de muerto-- son capaces de asumir con hombría que, por ejemplo, usaron todo el poder gubernamental para aplastar a sus enemigos al interior del PAN. Y los que son capaces de hacer fraude dentro de la organización a la que pertenecen, son obviamente capaces de hacerlo fuera...