sábado, 27 de enero de 2007

viernes, 26 de enero de 2007

ORANGUTANES VS REPORTEROS



La Jornada de Oriente viernes 26 de enero de 2007


Los guaruras de Roberto Marín Torres le fracturan la nariz a un periodista


Martín Hernández Alcántara

El periodista Mario Martell fue golpeado ayer por guaruras de Roberto Marín Torres, hermano del gobernador de Puebla, Mario Marín Torres. Los hechos sucedieron cuando el cronista del diario Intolerancia y otro colega intentaban entrevistar al familiar del titular del Poder Ejecutivo, pero su equipo de seguridad se los impidió violentamente.


Según información recabada al cierre de la presente edición, de la golpiza propinada por los guardaespaldas Martell resultó con la nariz fracturada. Otro reportero, Héctor Hugo Cruz, del periódico Cambio, también fue maltratado por los guaruras.


Los hechos sucedieron al final de un acto del Partido Revolucionario Institucional en el que se iba a conocer la propuesta de Javier Oliva. Martell y Cruz quisieron entrevistar a Roberto Marín, pero sus guaruras les cerraron el paso. Hubo una discusión y los empleados de seguridad arremetieron contra los periodistas, el más lastimado fue Martell.


Mientras los guardaespaldas agredían a los informadores, Roberto Marín se alejó del sitio. Luego regresó. Martell le reclamó por la golpiza, pero el hermano del gobernador le respondió: “Yo no vi nada”.


Al parecer, el presidente del Comité Directivo Estatal del PRI, Valentín Meneses Rojas, arribó poco después al lugar de los hechos y se llevó a Martell al hospital de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).


En el gremio de informadores de Puebla hay una percepción generalizada de que el gobernador y algunos de sus colaboradores y familiares los han maltratado, sobre todo porque en los primeros meses de la crisis que protagoniza Mario Marín Torres por su participación en la conjura contra la periodista Lydia Cacho, el mandatario echó mano de un fuerte equipo de seguridad que impedía que reporteros y fotoperiodistas se le acercaran.


En los hechos de ayer también llamó la atención la presencia de guaruras, pues hasta hace poco todos los actos del PRI carecían de cuerpos de seguridad privada y casi cualquier militante podía acercarse a los dirigentes y líderes de ese instituto político.


Al cierre de la edición no había una reacción del Partido Revolucionario Institucional sobre la agresión sufrida por el periodista Mario Martell.

jueves, 25 de enero de 2007

CESIÓN DE SOBERANÍA


Excelsior, 25 de enero de 2006

Humberto Musacchio

La entrega de capos del narcotráfico a Estados Unidos es una cesión de soberanía. La insistencia con que las autoridades repiten que fue un acto legal y hay tratados que obligan a hacerlo es una confesión no pedida que manifiesta culpabilidad. Lo confirman los elogios que le prodigan al gobierno mexicano funcionarios del vecino país del norte.


Algunos bienintencionados arguyen que fue lo mejor, pues dicen que los criminales, aun presos, seguían actuando desde dentro de las cárceles, donde tenían a su servicio a sus custodios y gozaban de privilegios incontables gracias al poder corruptor de su dinero. Hay numerosas pruebas de que así es, pero en ese caso el gobierno mexicano estaba obligado a actuar con toda energía para evitarlo y no, como ha ocurrido, a pasar el caso a la jurisdicción de otro Estado nacional.

Desde luego, existen tratados internacionales que obligan a entregar criminales a países que los reclamen por delitos cometidos en su territorio. Pero no todos los gobiernos aceptan extraditar a connacionales —Francia bajo ninguna consideración lo hace— ni tampoco se pueden omitir principios elementales de derecho en la entrega de prisioneros a otros países.

Para empezar, entre los delincuentes que México acaba de extraditar se cuentan algunos —quizá todos— que estaban cumpliendo penas en este país y todavía debían pasar años tras las rejas. Estaban en la cárcel porque cometieron delitos y bajo ninguna circunstancia resulta aceptable que dejen las prisiones mexicanas donde purgaban sus condenas.

Algunos de los extraditados, además de estar cumpliendo sentencias, tenían juicios pendientes o en curso. Si es cierto aquello de que el primero en tiempo es primero en derecho, correspondía a México llevar a término los juicios, dictarles sentencia y obligarlos a purgar íntegramente sus penas antes de pensar en mandarlos a otro país.

Por otra parte, al menos en algunos casos, estamos ante un ejemplo de extraterritorialidad. No todos, y quizá ninguno de los deportados, cometió delitos en territorio de Estados Unidos, pues sus actividades delictivas se desenvolvían en México. Para que procediera la extradición, tenían que haber probado que sus crímenes fueron cometidos allá, pero las autoridades mexicanas no se han molestado en dar a conocer las pruebas de que esa acción delictiva se hubiera producido más allá de nuestras fronteras.

Tradicionalmente, EU ha dicho que las drogas producidas en otros países envenenan a su población y, por lo tanto, se siente con derecho para exigir que se le entreguen criminales de diversas nacionalidades. Sin embargo, es difícil precisar si la coca que inhala un neoyorquino tiene origen colombiano, boliviano o ecuatoriano y es de plano imposible saber si la mota que se mete un habitante de San Francisco llegó de México o salió de la casa de un laborioso agricultor doméstico que se dedica a los cultivos hidropónicos en la zona de la bahía.

Algunos gobernantes, sabedores de su ilegitimidad y falta de apoyo popular, buscan en Washington lo que les falta en sus países. A ese proceder apátrida obedecen las extradiciones y la recepción de “ayuda” como aviones, helicópteros y armas que entrega EU dizque para combatir el narcotráfico, pero en realidad se emplean para reprimir los movimientos populares.


Un muy ilustrativo ejemplo de esa política y sus resultados lo ofrece Colombia, donde ya es vieja la intervención estadunidense, con dinero, armamento, tanques, carros de combate, aviones, helicópteros, defoliantes y personal militar. Esa política injerencista, alentada durante décadas por los gobernantes colombianos, no ha logrado acabar con la producción ni el tráfico de drogas.

Colombia, pese a tan impresionante despliegue, se mantiene como la gran potencia del narcotráfico, los delincuentes están apoderados de ciudades enteras —basta ver que en el centro de Bogotá hay un par de uniformados con ametralladoras cada media cuadra—, florece la inversión en actividades que propician el lavado de dinero y en más de la mitad del territorio la presencia del Estado es simbólica o de plano inexistente, eso sin contar con el enorme problema que hoy representan los grupos paramilitares creados dizque como respuesta a la guerrilla y los narcos. Hoy la presencia de militares extranjeros forma parte de la “normalidad” colombiana y los paramilitares son otra fuerza armada fuera de control y dedicada a actividades criminales.

Nadie va a resolver nuestros problemas como no seamos nosotros, los mexicanos. Nunca ha sido una política inteligente ni patriótica delegar en otras naciones lo que nos toca afrontar atenidos a nuestras fuerzas. Pero la derecha no se caracteriza por su inteligencia ni su patriotismo. Si la pretensión era emplear las extradiciones como cortina de humo para ocultar el alza de la tortilla, el tiro puede salir por la culata. Hay un pueblo agraviado que no tolerará más traiciones ni se conformará con nuevas dosis de atole suministrado digitalmente.

viernes, 19 de enero de 2007

Y ES APENAS EL INICIO




Tortillas y matemáticas
Rafael Segovia

El presidente de la República tiene varios títulos universitarios: es licenciado en derecho, economista del ITAM y tiene un diploma de la Kennedy School de Harvard. Son signos indiscutibles de su intención política, todos ellos revelan la intención de iniciar una carrera que, de tener el éxito esperado, culminaría en la Presidencia de la República. Incluso su matrimonio, si no se debió de manera exclusiva a esa intención primaria, sí coadyuvó a que el propósito inicial se lograra. Y se logró.

Si nos acercamos con más cuidado al currículum encontramos aún más rasgos de la intencionalidad primaria, que es la de querer ser un político. No se pretende destacar en derecho ni en economía: con un barniz basta con tal de que sea dado en instituciones de primera magnitud, como la Libre de Derecho, el ITAM, Harvard, cuya imagen es de primera magnitud, pero de derechas. Son conservadoras, tradicionales, caras, exclusivas. En cierto modo, son la antítesis, pongamos, de las carreras seguidas por rivales de poca monta, por gente como Creel o como la mayoría de los panistas, como los estudiantes y egresados de las universidades "patito" donde nuestra burguesía pretende desasnar a sus retoños.

Lo mucho o poco que el Presidente haya estudiado en esos centros del saber no le permite calcular el precio de la tortilla y su relación con el salario mínimo. Mejor dicho, no quiere entrar en esos cálculos ni llegar a las conclusiones que con toda frialdad alcanzan los empresarios, hombres siempre atentos a la defensa de la patria y de su economía. Subir los sueldos, dislocar el salario mínimo sería dislocar toda la economía: la tortilla puede subir, puede incluso dispararse, pero el salario debe seguir como lo que es, mínimo, no puede ponerse por debajo de su situación actual. Ni por un momento han pedido que las tortillas, así no fuera más, se mantengan en su precio actual. Que éstas suban de precio es una ley del mercado, de acuerdo con la cual, si todos los demás precios se mantienen estables pero uno sube, los beneficios de quienes controlen este último serán colosales.

El presidente de la República se ha refugiado en unas declaraciones tan vagas como confusas que se pueden resumir en una salida por la tangente: se subvencionará a las empresas para que generen empleo. De lo primero no se puede ni debe dudar, de lo segundo conviene ampararse en un sano escepticismo, o sencillamente en las propias declaraciones oficiales que nos indican la caída del poder adquisitivo de las clases asalariadas. El señor Calderón también se tapa con el corto plazo que lleva en la Presidencia. No le ha dado tiempo ni a pensar en una nueva política: para él los problemas son otros, no sólo el precio de las tortillas.

Su lucha es contra del narcotráfico, cuyos resultados espera con inquietud. Esta lacra y jugoso negocio lo ha heredado de gobiernos anteriores, tan impotentes unos como otros. El narcotráfico no ha sido controlado por nadie, por el contrario, en más de un caso, en varias publicaciones se ha visto como un fenómeno enraizado en ciertas regiones y grupos sociales a ciencia y paciencia de las autoridades, no sólo de México, sino de América Latina y de países europeos considerados impecables. Tampoco se puede aceptar que autoridades norteamericanas no estén involucradas en el negocio.

El problema es nuestro y, así no quiera aceptarlo, del Presidente, de su gobierno, de las autoridades locales, estatales, etcétera, pero siempre revertirá en él. No se trata de un problema de buena fe, de honestidad; estamos ante un problema de competencia política. Cada vez que hable de ley, de imperio de la legalidad, se pensará que, si el narcotráfico sigue con sus triunfos, éstos son beneficiados por un Estado de derecho fracasado.

La fuerza de un Estado está en reconocer sus errores, en admitir sus equivocaciones. Pese a las miserabladas del Partido Popular y sus jefes en España, aceptar el error de haber creído en la buena fe de los etarras era imperdonable y el señor Zapatero habrá de pagarlo. En México no hemos visto aún un caso análogo: el ex presidente Fox y señora hicieron cuanto les vino en gana y fueron encubiertos y apoyados por una justicia que de justicia sólo tenía el nombre. Se ha visto, es de conocimiento público, que Vicente Fox ha recibido regalos fastuosos a cambio de no sabemos qué, pero ahí están, en su rancho, a la espera de un museo donde se podrá admirar la corrupción nacional.

El presidente Calderón sabe de sobra lo endeble de su elección y de su gobierno. Pese a unos cuantos cortesanos que pretenden traer a colación el caso de Salinas de Gortari -quien supo inventar un gobierno que terminó siendo popular-, tal cosa sólo se produce en raras ocasiones y cuando se tiene a mano un Maquiavelo moderno como José María Córdoba. El actual valido no parece tener el mismo peso encima de los hombros. Queda, pues, que el Presidente imagine la manera de gobernar este país, ofrecerle una ilusión que no sea algo ya conocido, probado y fracasado. Puede ser una manera de cumplir así no sea más que una línea del programa ofrecido para sacar a los pobres de este país de su situación. Cumplir con la palabra dada le colocaría ante sus partidarios y sus rivales, e incluso de los enemigos que dice no tener, ante un panorama algo más tranquilo.


Reforma, 19-Ene-2007.

jueves, 18 de enero de 2007

DEL BLOG DE JORGE ZEPEDA PATTERSON


18 de enero de 2007


Calderón y Walter Mercado


De Vicente Fox se pueden decir muchas cosas, pero nadie puede negar que sea un hombre afortunado. No sólo porque muy pocas personas han llegado tan lejos, habiendo leído tan pocos libros y proferido tal cantidad de exabruptos.


De hecho, Vicente Fox terminó con muy altos índices de aprobación, pese a los escasos logros de su gobierno y no obstante que incumplió la mayor parte de las promesas de campaña.


La clave de su gobierno no fue la habilidad o la falta de ella, sino la enorme fortuna que disfruto su sexenio en materia económica. Las remesas en crecendo de los paisanos, la bonanza económica y la expansión de la economía estadounidense fueron un verdadero tanque de oxígeno para el país en este sexenio. Simplemente en remesas y petróleo, Fox recibió 140 mil millones de dólares más que el gobierno de Zedillo, una cifra que equivale al presupuesto federal de 2000 o 2001. Con ese enorme recurso, el gobierno se puede dar el lujo de cometer errores crasos sin que explote la economía.


Por desgracia para Felipe, tan pronto cambió el sexenio los astros modificaron, para empeorar, su influencia sobre la rueda de la fortuna del país. Los precios del petróleo se están desplomando y nuestro principal yacimiento (Cantarell) se está agotando. El efecto combinado representará alrededor de 10 mil millones de dólares menos cada año para Calderón.


Por otra parte, la economía norteamericana está entrando a un período de decrecimiento muy preocupante por el efecto que supone para nuestro país. Estados Unidos crecerá en torno a 2 y 2.5 por ciento anual durante el sexenio de Calderón. Una cifra que no califica como recesión, pero se acerca al estancamiento.


El resultado neto para “El presidente del empleo” es un panorama sembrado de nubarrones. La suerte de Calderón parece haber terminado. Salvo que logre cabildear a Walter Mercado, Amira o cualquiera de los que regentean los signos del zodíaco, el Presidente estará contra las cuerdas la mayor parte de su gobierno.


Se reciben sugerencias para limpias y amuletos.

PRECIOSA... CENSURA




Diario Cambio, Puebla, 18 de enero de 2007.

Desaloja Palou a La Catarina
Selene Ríos Andraca


Anoche, Pedro Ángel Palou García, rector de la Universidad de las Américas (UDLA), ordenó el desalojo de las oficinas de “La Catarina” —periódico interno de la institución—, debido a que los estudiantes que hacen el semanario han publicado críticas contra el rector por su cercanía con el gobernador Mario Marín Torres.

A las siete de la noche, Martha Laris, jefa del Departamento de Comunicación de la UDLA y coordinadora del semanario, arribó al edificio 7 de Ciencias Sociales, en compañía de dos elementos de seguridad interna y un funcionario de la contraloría de la UDLA para ordenar a los estudiantes encargados de “La Catarina” desalojar las oficinas y depurar las computadoras.

Martha Laris, sustituta de Claudia Magallanes, se dirigió a los estudiantes ahí presentes y les pidió “sacar sus cosas personales, lo más pronto posible”, bajo el argumento de que “era lo más conveniente para la universidad”.

Los elementos de seguridad impidieron a los “catarinos” tomar fotografías mientras desalojaban las oficinas, ubicadas en el salón 212 del edificio 7 de Ciencias Sociales, empero, los estudiantes lograron algunas placas.
Desde Rectoría se ordenó un operativo de seguridad en los accesos de la universidad: “Nadie ajeno a la UDLA podía entrar”.

Ayer por primera vez en siete años “La Catarina” no fue distribuida en el campus de la UDLA y según la versión oficial se debió a una “reestructuración” interna sobre los alumnos de Servicio Social.

Sin embargo, el semanario no depende de los alumnos que realizan su servicio social, ya que la planta de editores, reporteros, jefe de información y web master, entre otros, son estudiantes que laboran en “La Catarina” por voluntad propia.

Al momento del desalojo, CAMBIO entrevistó a Martha Laris, quien se negó a dar una postura y recomendó acudir con Felipe Flores, jefe del Departamento de Comunicación Social, para conocer la versión oficial.

—Sólo una pregunta ¿tú estás de acuerdo con el desalojo?— se le preguntó a Laris
—Habla con Felipe, él te dará la versión oficial
—Sólo quiero saber si estás de acuerdo.
—Ve con Felipe por favor.

La censura contra “La Catarina” inició desde que los alumnos comenzaron a publicar notas y caricaturas en contra de Mario Marín y de Pedro Ángel Palou.

Cabe destacar que estudiantes de esta institución acudieron a la marcha de repudio contra Mario Marín, realizada el pasado 27 de febrero, a raíz de la difusión de la conversación entre el mandatario y el empresario de origen libanés, Kamel Nacif Borge, en la que quedó evidenciada la conjura para detener y violentar las garantías individuales de la periodista Lydia Cacho Ribeiro. Incluso, en mayo pasado, cuando Palou García invitó al gobernador como padrino de la generación, los egresados enviaron correos electrónicos a la prensa poblana para advertir que si Marín se presentaba portarían un moño negro en señal de protesta y no saludarían al mandatario al momento de recibir sus documentos.

En octubre pasado, “La Catarina” criticó al rector por invitar a Mario Marín a su primer informe: “Cómo es posible que el rector de nuestra universidad se siente al lado de un gobernador corrupto, cuestionado y acusado de violar los derechos humanos”, dijo un estudiante, quién por seguridad pidió la gracia del anonimato.

El pasado cuatro de octubre, el semanario publicó un cataplasma en la portada con la frase: “Mi rector precioso”. Ese mismo día, se publicó una caricatura de Mario Marín pagando el estacionamiento de la UDLA con una botella de cogñac, como sátira por el cobro de estacionamiento en la institución.

A la semana siguiente —11 de octubre—, La Catarina publicó una caricatura en la que se apreciaba a Pedro Ángel Palou con Mario Marín jugando póker en compañía de perros y cerdos. En el cartón el rector dice: “¿no te bastó la publicidad gratis en mi informe?” y a lo que Marín responde: “Uy me vas a quedar debiendo Pedrito”.

Como consecuencia, a Claudia Magallanes, entonces jefa del Departamento de Comunicación y coordinadora de “La Catarina”, le exigieron ponerle un alto a los encargados del periódico o presentar su renuncia al cargo, revelaron fuentes de la universidad.

El 13 de octubre, Claudia Magallanes se despidió de “los catarinos” y les dijo que se iba por “cuestiones personales”. Pero, el sábado 28 de octubre, Luisa Vilar, decana de Ciencias Sociales y Humanidades, reconoció ante padres de familia de estudiantes de Comunicación que Claudia Magallanes, doctora en Humanidades por la Universidad de Queensland en Australia, había sido obligada a renunciar del cargo de Jefa del Departamento de Comunicación para que fuera sustituida por Martha Laris, licenciada en Comunicación por la Universidad Iberoamericana, campus Santa Fé de México, Distrito Federal, dijeron las mismas fuentes.

A raíz de la “renuncia” de Claudia Magallanes, el asesor de “La Catarina”, Antoni Castells, presentó su renuncia. Y a profesores como Manuel de Alba —especialista en la materia de Cine— y Martín Hernández Alcántara —periodista de La Jornada de Oriente— les pidieron hacer lo mismo, puesto que no coincidían con las acciones de Pedro Ángel Palou y su protegida Martha Laris.

En entrevista con CAMBIO, Martín Hernández presumió que le pidieron su renuncia, debido a que él publicó en La Jornada de Oriente severas críticas contra Martha Laris y Pedro Ángel Palou por despedir a Claudia Magallanes.

Cuando Martha Laris se presentó con los profesores de Comunicación, éstos le preguntaron: “¿Cuál es tu mayor valor?” y ella con risa coqueta respondió: “Soy la presidenta del club de fans de Lozoya (Jorge Alberto Lozoya, vicerrector de la institución)”

Y la primera lección “de vida” que les dio a “los catarinos” —sus nuevos coordinados— fue: “Yo sé que ustedes se quieren superar, sé que ustedes quieren ser los mejores, pero la clave del éxito es vestirse bien”.


El desalojo

Martha Laris les pidió a los estudiantes encargados de “La Catarina” sacar sus cosas personales “lo más pronto posible”, y les prometió “reubicarlos” una vez que “reestructuraran” el medio interno.

Afuera, mientras todo sucedía, CAMBIO intentó ingresar a la institución por la entrada de la Recta a Cholula, sin embargo, el encargado de seguridad impidió el paso, aduciendo que había órdenes de que nadie ajeno a la UDLA entrara.

El elemento de seguridad anotó las placas del automóvil y cerró la reja de la UDLA.

Cuando CAMBIO intentó entrar por la puerta —frente al Colegio José Gaos— le fue negado el paso, pues había instrucciones precisas de no dejar entrar a nadie. El operativo era tan intenso que a los propios estudiantes de la universidad les exigían sus credencias para poder salir.

Los guardias que custodiaban la puerta frente al Colegio José Gaos por poco le confiscan a un alumno unos subarinos —panquecitos sabor chocolate marca Marinela—

—¿Qué traes ahí?— le preguntaron a un alumno que intentaba entrar
—Unos submarinos ¿le convido?
—No gracias, pásale.

CAMBIO logró entrar a las instalaciones de la UDLA y fotografiar la puerta del salón 212 cerrada con dos candados y custodiada por dos elementos de seguridad interna, quienes le exigieron a esta reportera identificarse con todas sus credenciales.

—¿Por dónde entró, señorita?— preguntó un elemento a esta reportera
—Pues por la puerta, señor
—¿Pero qué puerta? ¡¿la del norte o la del sur?!
—Mmm, pues por una puerta, la principal, supongo.
—Pero cuál ¿la del norte o la del sur?
—Mmm no me fijé en el nombre de la puerta, dispense.

Cuando CAMBIO salía del edificio 7, tanto la reportera como la fotógrafa Tere Murillo fueron custodiadas por elementos de seguridad hasta la puerta norte, donde requirieron documentos oficiales so pena de no salir.

miércoles, 17 de enero de 2007

LA OPINIÓN DE UN EXPERTO


Alejandro Nadal

Maíz: cosechar tempestades


La escalada de precios del maíz y la tortilla es consecuencia directa de un entramado de incompetencia oficial, especulación, corrupción y codicia. Grandes empresas comercializadoras de granos y productoras de harina de maíz, en alianza con el gobierno, tienen años llevando a cabo una guerra en la que se juega la viabilidad económica del país. En el proceso han destruido la economía campesina y han contribuido a degradar los agroecosistemas que son la base de la producción agrícola en México.

La guerra tiene dos frentes íntimamente vinculados. En el primero el objetivo es destruir la producción campesina y expulsar del campo a un millón y medio de pequeños productores. Las armas han sido el Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN) y la eliminación del apoyo oficial para el campo. En el segundo frente se pretende desmantelar la producción de tortilla con masa de nixtamal para apropiarse de este lucrativo mercado.

Durante la vigencia del TLCAN nunca se aplicó el arancel cuota previsto para el maíz, lo que representó un regalo de miles de millones de dólares para las grandes empresas que importaron maíz desde Estados Unidos, el desmantelamiento de la cadena maíz-tortilla y la oligopolización en el abastecimiento de tortilla de harina de maíz. El tiro de gracia será la autorización de la siembra comercial de maíz transgénico para expropiar definitivamente al productor rural del control de su producción y manejo de recursos.

La escalada de precios de la tortilla es el episodio más reciente de esta guerra, con la complicidad del gobierno. En 2006 los inventarios mundiales de granos se redujeron de manera significativa por quinto año consecutivo. Hoy la reserva mundial es de apenas 57 días, en contraste con los 120 días de hace unos años. La demanda del mercado asiático continuó creciendo vertiginosamente. Y por primera vez en Estados Unidos la cosecha de maíz para producir etanol igualó sus exportaciones de este grano. La expansión de biorrefinerías en la faja maicera estadunidense en 2006 llevó a los analistas del mercado de futuros en Chicago a pronosticar incrementos de 25 por ciento en el precio internacional del maíz. Se esperan mayores aumentos en el futuro, dependiendo del costo de la gasolina.

Las señales sobre el incremento de precios internacionales han sido claras, pero el gobierno mexicano hizo todo para promover la especulación y la insuficiencia en el abastecimiento del grano.

A mediados del año pasado entró la cosecha del ciclo otoño-invierno al mercado nacional. Era una buena cantidad, sobre todo por la producción de Sinaloa: más de 4 millones de toneladas, volumen suficiente para satisfacer la demanda nacional, cubriendo la brecha estacional de déficit entre septiembre 2006 y mayo 2007.

Pero a sabiendas de que el mercado internacional acusaba un incremento del precio del maíz, las autoridades agropecuarias hicieron todo para desbaratar ese acervo. Primero, permitieron a Cargill, la primera empresa comercializadora de granos en el mundo, comprar 600 mil toneladas a mil 650 pesos la tonelada. Además, ASERCA autorizó la exportación de otras 500 mil toneladas con un subsidio importante y otorgó otro a grandes consorcios pecuarios (en Sonora, Sinaloa y Jalisco) para la adquisición de otro millón de toneladas.

Es decir, en un contexto de precios internacionales al alza, el gobierno mexicano disipó el inventario del ciclo otoño-invierno, favoreciendo la especulación y otorgando subsidios a grandes empresas que incurren en prácticas desleales. El desabasto generó un incremento en los precios del maíz que no benefician a los productores maiceros, y en cambio, son un poderoso incentivo a la especulación. Por ejemplo, la empresa Cargill compró a mil 650 pesos la tonelada, y la vende en el valle de México a 3 mil 500 pesos. El artículo 253 del Código Penal federal establece que el acaparamiento, venta con lucro inmoderado y cualquier acto que dificulte la libre concurrencia en la producción o el comercio con el objeto de obtener alzas en los precios serán sancionados con prisión (tres a diez años) y severas multas. La Comisión de Competencia Económica sabe todo esto, pero se resiste a actuar.

Ahora el secretario de Economía anuncia la importación libre de arancel de 650 mil toneladas de maíz blanco para enfrentar el problema. Pero eso no será la solución porque las importaciones las harán los mismos acaparadores y especuladores que desataron esta ofensiva. Y mientras el gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz, denuncia que hay acaparadores de maíz, el FIRA proporciona apoyos financieros nada despreciables a tasas preferenciales al consorcio Cargill. En la guerra económica no hay torpeza, sólo aliados y enemigos.

Y, como en todas las guerras, también hay bajas. Maseca, la más grande compañía de harina de maíz en México y en el mundo, espera que salgan del mercado muchos molineros y productores de nixtamal para quedarse con su franja del mercado. Hoy Maseca ya cubre 50 por ciento del mercado nacional de tortilla, y con estas prácticas predadoras contempla quedarse con la totalidad del mercado. No importa que se sacrifique el campo, el medio ambiente, la producción de tortilla de masa nixtamalizada y el bienestar de los consumidores.

El potencial de producción sustentable de maíz en México alcanza los 40 millones de toneladas, según estudios del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias. No sólo no necesitamos importar maíz, es preciso sacarlo del TLCAN ya. Esta es la coyuntura clave en la que hay que decidir un cambio de rumbo, diseñando y aplicando una estrategia para apoyar la agricultura sustentable con bienestar para la economía campesina, así como un programa de modernización de los productores de tortilla de masa de nixtamal que permita mayor eficiencia y calidad. Sin ese cambio de derrotero, más vale irnos preparando para una abundante cosecha de tempestades.


La Jornada. 17 de enero de 2007.
Imagen: Maíz transgénico de la variante "FeCal"