miércoles, 19 de noviembre de 2008

DEL MAESTRO HERNÁNDEZ

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MÁS QUE IZQUIERDA "MODERNA" ES IZQUIERDA PARAESTATAL




18 de noviembre de 2008

Opinión Análisis
Ortega: la izquierda paraestatal
Álvaro Delgado

MÉXICO, D.F., 17 de noviembre (apro).- No pasará mucho tiempo para que se conozca públicamente que, en algún escondrijo, se celebró una reunión o varias de ellas entre el nuevo secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, y Jesús Ortega, quien encabeza el Partido de la Revolución Democrática (PRD) después de que un puñado de jueces legitimó toda suerte de trampas en su elección.
En eso no hay sorpresas: Ni en la decisión del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), que también en el caso de Felipe Calderón impuso su criterio de convalidar la suciedad, ni en las reuniones subrepticias a las que son tan afectos los miembros de Nueva Izquierda, la corriente perredista que encabeza Ortega.
Porque, en efecto, justo el día en que murió Juan Camilo Mouriño, el martes 4, estaba prevista en su agenda una reunión con Ortega y el exdiputado federal Jorge Martínez Ramos --un empresario de estacionamientos y primo del vicepresidente ejecutivo de Televisa, Bernardo Gómez--, una plática cuyos objetivos son tan oscuros como la propia cita.
Lo de menos era si Ortega tenía la representación partidaria, que formalmente consiguió una semana después de esa cita, el miércoles 12, mediante un fallo por unanimidad del TEPJF, porque es costumbre de esa corriente reunirse, en secreto, como sucedería con Mouriño, como ocurrió en otras -muchas-- ocasiones con miembros del gobierno que juzgan espurio.
Al menos eso es lo que Ortega afirma: "He dicho y lo sostengo, que Calderón es un presidente ilegítimo y que esa ilegitimidad no se quita como si se quitara una mancha en la camisa. Calderón es y será ilegitimo por los siglos de los siglos."
Pero resulta que, así como Ortega lo pretendía con Mouriño --y seguramente lo materializará con Gómez Mont, de lo que sin duda se sabrá--, otro prominente miembro de Nueva Izquierda, Carlos Navarrete, se entrevistó en secreto con Francisco Ramírez Acuña, el primer secretario de Gobernación de Calderón, el "ilegítimo por los siglos de los siglos".
La reunión entre el coordinador del grupo parlamentario del PRD en el Senado y Ramírez Acuña se celebró, el 19 de febrero de 2007
-dos meses y medio después de la toma de posesión de Calderón--, en el Champs Elysses, un restaurante de postín. ¡Faltaba más!
Obviamente Navarrete jamás informó nada al respecto, secreta la reunión, pero sobre todo lo en ella tratado, como ahora tampoco ha informado nada Ortega sobre el encuentro que sostendría con Mouriño para tratar quién sabe qué.
Guadalupe Acosta Naranjo, quien tras la sucia elección interna asumió la gerencia del PRD, actuó con más abyección que el propio Germán Martínez, que ya es mucho decir, en el proceso de discusión de la reforma petrolera, cuya privatización no fue conjurada, aunque eso quiso hacer creer en la izquierda paraestatal.
Esa es la reputación de los Chuchos: La transa a hurtadillas, el trinquete oculto, el cochupo como mecanismo de poder.
Por eso, una vez que el TEPJF legitimó el fraude de Ortega --y que mañosamente administró dando a conocer, primero, el fallo sobre los spots del Consejo Coordinador Empresarial (CCE)--, proliferan las expresiones de repudio al PRD, no sólo de militantes identificados con la corriente que encabeza Alejandro Encinas, sino de ciudadanos ajenos a los partidos políticos pero con convicción liberal o de izquierda, o solamente hartos de panistas y priistas.
Si, como se prevé, Encinas acepta la secretaría general del PRD, que asumirá alguien que no será él, será cómplice del colaboracionismo que practican los Chuchos, aun cuando aduzcan que no aceptar sería escriturarles ese partido.
Andrés Manuel López Obrador enfrenta la misma encrucijada: O rompe, de tajo, con los Chuchos, o incurre en la simulación que tanto detesta.
Y, claro, no hay que olvidar a Ortega: "He dicho y lo sostengo, que Calderón es un presidente ilegítimo y que esa ilegitimidad no se quita como si se quitara una mancha en la camisa. Calderón es y será ilegitimo por los siglos de los siglos."

Apuntes
El científico Juan Carlos Ramírez García informa que el 6 y el 7 de noviembre asistió, en la ciudad de México, al Congreso Nacional para la Federalización de la Ciencia y Tecnología, al que acudieron científicos de varios estados del país y algunos diputados de congresos estatales. Dice que en una de las mesas de discusión estuvo el diputado panista Antonio Remes Ojeda, de Veracruz, quien se definió como amigo de Juan Camilo Mouriño y lamentó estar en ese congreso en lugar de hacer un duelo nacional por la muerte del exsecretario de Gobernación. Añade el científico Ramírez García: "Y en su exposición solicitó un aplauso para 'el mártir' Juan Camilo Mouriño a la audiencia de aproximadamente 500 científicos, (porque añadió) que debería ser ejemplo por su lucha patriótica, no habiendo respuesta a su solicitud". Y pregunta: "Siendo una figura pública y representante del gobierno panista, ¿no debería aclarar por qué calificó de mártir a Mouriño?". Pues sí, pero el gobierno de Calderón jamás reconocerá --porque ni para eso hay grandeza-- que se trató de un acto criminal. Ni Calderón ni sus secuaces --incluido el Mouriño antes de muerto-- son capaces de asumir con hombría que, por ejemplo, usaron todo el poder gubernamental para aplastar a sus enemigos al interior del PAN. Y los que son capaces de hacer fraude dentro de la organización a la que pertenecen, son obviamente capaces de hacerlo fuera...

viernes, 14 de noviembre de 2008

Y LUEGO SE QUEJA...


13-Noviembre-2008
Calderón es el presidente: Ortega
Redacción EXonline
(08:23 a.m.)


El virtual presidente del PRD asegura estar preparado para cualquier obstáculo que pueda enfrentar de parte de Alejandro EncinasLuego de obtener la constancia de mayoría por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) como presidente del PRD, Jesús Ortega Martínez reconoció a Felipe Calderón Hinojosa como presidente de México. “Calderón es constitucionalmente el presidente de la República”, dijo el virtual dirigente del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en entrevista con Pedro Ferriz de Con, en Imagen 90.5 FM. Aunque aclaró que jamás abandonará su postura de considerar que hubo inconsistencias graves que mancharon las elecciones presidenciales de 2006. “Hubo irregularidades fuertes que el país en su conjunto debe tomar en cuenta para corregirlas”, manifestó. Ortega Martínez aseguró que está preparado para enfrentar cualquier obstáculo dentro de su propio partido, ante las negativas de su rival, Alejandro Encinas, de reconocer el fallo del TEPJF. “Soy un político demócrata que no va a caer en trampas y en provocaciones. Voy a actuar con madurez y con responsabilidad. Y voy a estar siempre dispuesto a dialogar y a platicar con mis compañeros (…) para lograr la unidad del PRD”, expresó. Prometió que se enfocará en transformar al sol azteca para reivindicar la imagen de la institución política rumbo a los comicios federales de 2009. “El PRD debe transformarse para recuperar su esencia de un partido útil al país y un partido útil a la gente”, admitió.

CASI CASI UN SEMIDIOS

Excélsior, jueves 13 de noviembre de 2008
Las desventajas de ser comparado con Dios
Humberto Musacchio
En días tan propicios a las verdades a medias, contradicciones y especulación, Excélsior publicó ayer en la página 25 un clarificador testimonio sobre la caída del Learjet de Gobernación. Dos personas vieron cuando el citado avión dio una vuelta completa sobre su costado, lo que ocurrió al poniente de la ciudad, aproximadamente a las 18:45 horas, cuando la nave debía cambiar de frecuencia y se perdió el contacto por radio.
Los testigos son Nikolas Klaus y Carlos Alberto Bandini Varela, quienes vieron cuando el avión daba la voltereta sobre sí mismo y luego se iba en picada, lo que se explicaría, según Víctor Manuel Camposeco, piloto jubilado y escritor en activo, por la llamada turbulencia de vórtice producida por el Boeing 767 que viajaba adelante, a una distancia de 6.4 kilómetros, muy inferior a las seis millas (más de diez kilómetros) que debían separar a una de otra aeronave.
A reserva de que el examen de las grabaciones de vuelo diga otra cosa, lo que es improbable, se confirma que se trató de un accidente y ya se sabrá si el responsable es el piloto o algún controlador de vuelo. Igualmente, pierde fuerza la hipótesis de una “pérdida súbita de control” que expuso Miguel Ángel Valero, presidente del Colegio de Pilotos Aviadores, o en todo caso tal pérdida muy bien puede atribuirse precisamente al giro que produjo ese remolino que dejan tras de sí los aviones grandes.
Lo cierto es que se aleja la hipótesis del atentado y el gobierno federal puede decir, con la salvedad que se quiera, que los tentáculos del narcotráfico no son tan largos como para atentar contra miembros del gabinete. Importa el citado testimonio porque flotaba en el ambiente la sospecha de un crimen premeditado, lo que evidenciaría la vulnerabilidad de un gobierno que no puede con la delincuencia.
Al reforzarse con testimonios directos la hipótesis de accidente, la percepción pública tendrá que ser otra y se modifica favorablemente el panorama para el gobierno federal, lo que por lo pronto libera a las autoridades, especialmente al secretario de Gobernación entrante, de la ardua tarea de dar verosimilitud a la versión oficial de lo ocurrido.
No es exagerado decir que, en tales condiciones, Fernando Gómez Mont podrá sentarse en el escritorio de Bucareli con más tranquilidad para hacerle frente a las muchas tareas que tiene pendientes. La primera es ofrecer la sensación de que ahora sí hay quien maneje la política interior, lo que se logra mediante una comunicación fluida con los diversos actores políticos y mostrando habilidad y firmeza a la hora de llegar a acuerdos y de aplicarlos, de darle respuesta a algunos conflictos y de abrir caminos para problemas sin solución inmediata.
Gómez Mont es hombre cercano a Diego Fernández de Cevallos, lo que no sería precisamente para enorgullecerse entre los apóstoles de la verdad. Pero en tratándose del ámbito de la política, las buenas personas son como los funcionarios sin experiencia: no sirven. Siempre será preferible un político mediano, pero realmente político, a un funcionario que desconozca el instrumental gubernativo.
Por tradición, más que por disposición constitucional, el ocupante de Bucareli es el jefe de gabinete, el que orienta las labores políticas de todo el aparato gubernamental. Era urgente que en el Palacio de Cobián despachara una persona enterada de sus responsabilidades y de las tareas que toca cumplir a cada dependencia, un conocedor de los mecanismos propios de la vida pública.
La urgencia de un funcionario de ese perfil era más notoria porque, salvo excepciones conocidas y muy escasas, el gabinete de Felipe Calderón padece de un raquitismo que se hará cada vez más ostensible conforme avance la crisis económica. Sin diálogo entre las fuerzas políticas, sin interlocución con todos, no habrá manera de que México se enfrente exitosamente a los tremendos retos que ya se avizoran.
Pero Gómez Mont no las tiene todas consigo. Empieza su gestión identificado como enemigo de TV Azteca, lo que redundará en problemas para el gobierno federal. Carga también el lastre de haber sido abogado en casos monumentales de corrupción. Tiene 13 años fuera de la política activa y para compensar ese déficit tal vez no le alcance la militancia en la que se inició casi niño.
Sin embargo, un problema mayor afronta desde ahora Gómez Mont. Elevado su antecesor a la categoría de prócer impoluto, convertido por Calderón en héroe nacional, fustigados sus críticos casi como traidores a la patria y hasta tildados literalmente de “imbéciles” por quien está obligado a la mayor prudencia, es obvio que el recién llegado tendrá problemas para llenar las desproporcionadas expectativas creadas por su jefe, que se imagina a su principal colaborador como el portador de una espada flamígera que daba luz al gobierno y rumbo a la nación.
Para cualquier mortal es muy desventajoso que lo comparen con Dios. Fernando Gómez Mont sabe que, ante cualquier falla, le recordarán la inventada grandeza de su antecesor; y si acierta, siempre será inferior al madrileño elevado a la categoría de deidad.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

DE CUATITLAN PARA EL MUNDO


AL ESTILO ROQUE VILLANUEVA. El ex-panista y diputado federal de Nueva Izquierda, Francisco Javier Santos Arreola, (de Cuatitlan, Estado de México) hace la seña que hiciera Humberto Roque Villanueva tras aprobar el aumento del IVA al 15%, pero a manera de festejo por la decisión del TRIFE de avalar el “triunfo” de Jesús Ortega en las elecciones internas del PRD luego de que los Chuchos cometieran un fraude electoral. La fotografía tomada por el fotógrafo Luis Castillo, fue publicada en Reforma.com

DE PROCESO EN LÍNEA


12 de noviembre de 2008
Opinión Análisis

Avionazo: mensajes esquizofrénicos
JENARO VILLAMIL

MEXICO, D.F., 11 de noviembre (apro).- Una vez más, el gobierno federal contradice sus dichos y sus hechos con los mensajes que quiere imponer como verdad incuestionable a la opinión pública.

Mientras el secretario de Comunicaciones y Transportes, Luis Téllez, se esfuerza en convencernos de que el avionazo del martes 4 de fue resultado de un accidente y no de un atentado, el presidente Felipe Calderón encabezó una serie de eventos, cuyos mensajes centrales consistieron en ensalzar a Juan Camilo Mouriño, su exsecretario de Gobernación, como si hubiera sido víctima de un atentado, como un héroe caído en una guerra y, en plena desmesura, llegó a comparar al joven gallego-campechano con el Cid Campeador, mítico personaje de la heroicidad castellana.

La glorificación anticipada de Mouriño, además de exagerada y grosera, por ignorar olímpicamente a los otros fallecidos en el "accidente", en especial al exsubprocurador José Luis Vasconcelos, sólo ha vuelto a despertar las suspicacias y sospechas.

Calderón prácticamente ha despedido a su excolaborador como si se tratara de un sucesor presidencial frustrado y ha orientado sus baterías en reprocharle a los opositores y a los propios panistas sus críticas a Mouriño.

El dolor y el duelo son legítimos y necesarios en cualquier ser humano. Sin embargo, cuando un jefe de Estado como Calderón Hinojosa transforma estos sentimientos en ajustes de cuentas, con mensajes políticos ambiguos, sin destinatarios específicos, llenos de entrelíneas (¿a qué se refiere cuando habla de mezquindades, envidias y calumnias?), sólo abona a la sospecha y a la suspicacia.

¿Si se trató de un accidente qué necesidad hay de lanzar acusaciones anticipadas? Si Mouriño fue tan heroico, ¿por qué nos hemos enterado de su grandeza hasta que ocurrió un avionazo de esas condiciones?

Sorprende, también, que no exista la menor autocrítica en relación con los sucesos. Concedamos que, efectivamente, se trató de un lamentable y terrible accidente que costó la vida a 14 personas, entre ellas, ciudadanos capitalinos y dos extranjeros, cuyo infortunio fue estar en el fatídico cruce de la avenida Reforma y Periférico. Si así fue, ¿acaso no existieron errores de seguridad elementales? ¿Por qué no hubo una revisión previa del avión? ¿Por qué no se calcularon los riesgos de tener en una misma aeronave al número dos del gobierno federal y al operador más importante de la lucha contra el narcotráfico en los ocho años de régimen panista? ¿Acaso las amenazas de muerte contra Santiago Vasconcelos y el precio de cinco millones de dólares a su cabeza se tomaron con tanta ligereza por el gobierno federal?

La dualidad de los mensajes también alumbra a una profunda fractura al interior de lo que hace un año se llamaba "sistema PAN-gobierno". Los reproches de Calderón, primero en el Campo Marte y después en un evento entre panistas, orillan a pensar que existen divisiones muy fuertes en el seno de su equipo de gobierno -los calderonistas-- y también disputas no resueltas con el equipo de su antecesor -los foxistas--, pero también con el panismo militante.

La comunicación política, por definición, debe ser clara, contundente y precisa. Las ambigüedades surgidas en torno del avionazo abundan en una incomunicación política que se ha convertido en uno de los errores más graves del presente sexenio.

No se trata del "deporte nacional de la conjura" o del "sospechosismo" mexicano, como han querido descalificar columnistas o supuestos analistas cortesanos. Se trata de identificar contradicciones reales y un contexto nacional muy preocupante, que orientan a pensar en un atentado cercano al golpe de Estado.

Si no se trató de eso, que lo digan con mensajes claros. Si existen razones de seguridad nacional para no revelar los detalles de un posible sabotaje, que también se lo digan a los ciudadanos. Pero si quieren que aceptemos que tendrán que pasar 11 meses para saber cuáles son los mensajes de las "cajas negras" o que una turbulencia cercana a un tsunami provocó este accidente, entonces la escasa credibilidad gubernamental quedará en cero.

domingo, 9 de noviembre de 2008

DE PROCESO EN LÍNEA



9 de noviembre de 2008

Opinión Análisis


Corrupción criminal
JORGE CARRASCO ARAIZAGA


MÉXICO, D.F., 7 de noviembre (apro).- De confirmarse la hipótesis de que el desplome del avión en el que viajaba el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, se debió a fallas del piloto y de la torre de control del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), se confirmarán las advertencias hechas sobre la negligencia y corrupción criminal del gobierno de Vicente Fox.

La explicación más extendida hasta ahora es que un doble error habría provocado el accidente del pasado 4 de noviembre, en el que también murieron el exfiscal de la PGR, José Luis Santiago Vasconcelos, y otras siete personas.

Uno habría sido que el piloto desobedeció las indicaciones para reducir la velocidad del Learjet 45 XC-VMC de 250 a 180 nudos. El segundo, que la torre de aproximación del AICM falló en ordenar que se acatara la orden, según lo establecen las reglas de la aviación civil internacional.

La razón de la necesidad de reducir la velocidad, sigue esa explicación, es que el avión iba tan sólo a un minuto y 24 segundos de distancia de un Boeing intercontinental 767-300 que en su llegada de Buenos Aires, iba dejando una gran estela de turbulencia.

Si fue así, con lo que se descartaría una acción de la delincuencia organizada, se estarían cumpliendo las advertencias que en su momento se le hicieron a Fox sobre su decisión de "ampliar" la terminal aérea luego de su fracaso de trasladarla a Texcoco.

La administración pasada gastó nueve mil millones de pesos para construir la Terminal Dos y remodelar lo que ahora se llama Terminal Uno. Fue un gasto exorbitante, tres veces superior a lo proyectado, y que acabó en un mar de corrupción que a pesar de la fiscalización hecha por la Auditoría Superior de la Federación, el gobierno de Felipe Calderón ha dejado en la impunidad.

La administración pasada lo único que hizo fue convertir el AICM en dos grandes centros comerciales para la explotación privada internacional, tanto estadunidense como española.

Detrás de la corrupción, las dos auditorías aplicadas a las obras del aeropuerto determinaron que, en el mejor de los casos, sólo tendrían siete años de vida, pues a pesar del millonario gasto era claro que no se podía aumentar la capacidad del aeropuerto.

El AICM tiene 300 mil operaciones al año, el de mayor tráfico en América Latina. Con 60 mil operaciones más llegará a su completa saturación.

Tan sólo entre 2005 y 2006, el aeropuerto incrementó a 13 horas la saturación diaria. Con la entrada en funcionamiento de la T2, aumentaron otras seis. Es decir, que en sólo cinco horas -durante la madrugada- el AICM no está saturado. El espacio aéreo está al punto del colapso.
Esto significa que prácticamente durante todo el día no hay tregua para el aeropuerto, que está obligado a un intenso tráfico que, conforme se incrementa, aumenta las probabilidades de accidente.

Calderón, que ahora llora por su amigo Mouriño, echó tierra a ese otro caso de corrupción del gobierno de Fox al anunciar, a través del secretario de Comunicaciones, Luis Téllez, que antes de salir del gobierno dejará un proyecto para construir, ahora sí, un nuevo aeropuerto internacional para la Ciudad de México.

Lo que ocurre en el espacio aéreo de la Ciudad de México es un grave problema para la seguridad no sólo de sus habitantes, sino de quienes llegan a ella. Detrás, hay un problema creado por la incapacidad de Fox de concertar con una comunidad y lo único que generó fue un problema social, al darle vida al movimiento de los pobladores de San Salvador Atenco.

Pero también, incrementó las condiciones de inseguridad para la población, con un potencial costo en vidas, que además fue financiado con los impuestos de la población