domingo, 26 de octubre de 2008

¡ESO SÍ! ¡CON TODO RESPETO! JAJAJAJAJAJAJAJAJ

El Universal Domingo 26 de octubre de 2008
Ola de ‘narcomantas’ inunda siete estados
Corresponsales
De manera simultánea en la madrugada del sábado, en 11 ciudades de siete estados del país fueron colocadas varias mantas con textos similares dirigidos al presidente de la República, Felipe Calderón, pidiéndole principalmente que se combata al narcotráfico “en forma neutral” y negando la autoría de actos terroristas.

De manera simultánea en la madrugada del sábado, en 11 ciudades de siete estados del país fueron colocadas varias mantas con textos similares dirigidos al presidente de la República, Felipe Calderón, pidiéndole principalmente que se combata al narcotráfico “en forma neutral” y negando la autoría de actos terroristas.

Sin firma, pero con un “¡Muchas gracias por su atención Sr. Presidente!”, al final de un largo texto, las llamadas narcomantas indicaron que el secretario de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna, tiene “arreglos” con el cártel de Sinaloa, y protege a los jefes de esa organización. También, pidieron que en el combate al narco “no inclinen la balanza a un solo lado”.

“El Ejército y la PGR son dependencias de usted, la PFP ya participó en la detención del Rey Zambada y hubo fuga de información. No somos terroristas y nos desligamos del atentado de Morelia y del Consulado en Monterrey”, añadió el texto de las mantas, algunas elaboradas a mano y otras impresas.

“Con todo respeto a su investidura Sr. Presidente, le pedimos que abra los ojos, que se dé cuenta la clase de personas que tiene la PFP; nosotros sabemos que usted no tiene conocimientos de los arreglos que tiene Genaro García Luna desde el sexenio de Fox, con el cártel de Sinaloa y protege a Mario Zambada, a los Valencia, al Nacho Coronel y a Joaquín El Chapo Guzmán”, señaló, con algunas variantes, el texto difundido.

Las mantas, en su mayoría colocadas en puentes peatonales de las principales avenidas, aparecieron en las ciudades de Culiacán, Guasave y Los Mochis en Sinaloa; Durango, Durango; Nuevo Laredo, Tamaulipas; Coatzacoalcos, Minatitlán y Veracruz, en Veracruz; Acapulco y Zihuatanejo en Guerrero, y en Monterrey, Nuevo León.

Personal del Ejército mexicano y en otros casos policías estatales o municipales, retiraron las mantas que, ante la falta de firmas, por su contenido son atribuidas al cártel del Golfo.

(Con información de Javier Cabrera, Mónica Perla, Gastón Monge, Édgar Ávila, Juan Cervantes y Jónathan Tapia)

viernes, 17 de octubre de 2008

DEL MAESTRO SEGOVIA

Reforma, viernes 17 de octubre de 2008
Rafael Segovia
Fuera del Palacio de Westminster, sede del parlamento inglés, se encuentra un grupo escultórico de Rodin, llamado Los burgueses de Calais. Son unos hombres que van vestidos sólo con la camisa, sin calzas -así le llamaban a los pantalones. Van a entregar las llaves de la ciudad al rey de Inglaterra, que acaba de conquistarla. Llevan también una soga al cuello, por si tiene a bien colgarlos. El rey, generoso no lo tuvo a bien. Es de las escenas más patéticas que se pueden encontrar.
Otra es La rendición de Breda, de Velázquez. Justino de Nassau entrega las llaves de la ciudad a Ambrosio de Spínola, jefe del Ejército español que, por no variar, era un italiano. Es una escena sin ningún patetismo, sólo llama la atención la apenas marcada genuflexión del holandés y el gesto lleno de generosidad y la sonrisa casi de excusa del italiano. Son dos escenas de rendición, como todas las rendiciones, desgarradoras. Hay un vencedor y un vencido, como en todo en la vida. Pero hay caballerosidad y patanería. No todo el mundo al nacer es Ambrosio de Spínola. Cuando al nacer vencido se añade la actitud violenta y egoísta del vencedor, nos encontramos en México, donde el dueño del negocio no siente la menor piedad por el vencido: si he ganado, por algo será, y ese algo se considera de origen divino, de ahí la falta de generosidad y de remordimientos.
Sin genuflexiones de ningún tipo, sin llevar cuerdas al cuello -Calderón no hubiera sabido qué hacer con ellas-, los ilustres privados, maestros de la caballerosidad y patriotismo, amparo de los mutilados y de los huérfanos, enemigos cerrados y cerriles del aborto, obligaron a Calderón Hinojosa a presentarse ante ellos, después de haber transferido a sus cuentas 8 mil 900 millones de dólares que en su tiempo formaron parte de la riqueza nacional o si se quiere de las reservas depositadas en el otrora Banco de México. Para hacer una operación semejante hubo que, en sus cálculos maquiavélicos, primero encontrar un culpable de la corrida -todos acudimos, bravos que somos, a la pañosa- de la cual se acusó a las empresas americanas que invierten en México. Se creyó durante unas horas, después el ministro de Hacienda denunció a los verdaderos autores del maleficio, amenazándolos con toda la furia del infierno dispuesta por su amigo Calderón. Los privados se quedarán sin postre la próxima semana para ver si aprenden a robar con discreción.
A los autores de la caída del peso se les puso nombre; es algo inaudito en México. Tenemos una auténtica novedad: exponer a los hombres ricos hasta la saciedad por lo menos a la murmuración pública. La duda constante sobre la impunidad, si ésta no ha desaparecido al primer golpe, sí se ha llevado un golpe serio. Ahora vendrán las complicadas justificaciones: las razones que a estos hombres los llevaron a intervenir en los mercados de dólares para sus empresas, que al final salieron ganando unas cantidades que les podían compensar de sus caídas desde el principio de la crisis. Bien mirado y ponderado, todos ellos hicieron una operación patriótica, que pagará el pueblo mexicano.
En esta ocasión la pérdida de prestigio ayudará a aclarar el panorama político. Al menos quedaremos libres, durante una larga temporada, de los patéticos llamados a la unidad del señor Calderón. Su credulidad dependerá de cómo encare esta operación. Si acude al medio tradicional que consiste en darle largas al asunto y esperar a que la opinión pública se calme y olvide este mes maldito será un asunto del que Calderón saldrá como un hombre sin palabra ni decisión, dos acusaciones que ya cansan de lo repetidas; si castiga, pero seriamente, a los culpables, el escenario político puede tener un cambio sorprendente, porque en México cuando se está en presencia de este tipo de manejos, la solución es el olvido. En cambio, una estafa de mil pesos es un delito imperdonable.
Conviene insistir, aquí no se pretende defender por encima de cualquier consideración a Napoleón Gómez Urrutia, pero este hombre comparado con la maestra Elba Esther, sin resultar una blanca paloma, da lugar a semejanzas y diferencias llamativas. Se trata de líderes sindicales que modificaron reglamentos para enseñorearse, manejan como les viene la gana, viven de cuotas sindicales y distribuyen, cuando lo distribuyen, este dinero a ciencia y paciencia, cuando no con apoyo del gobierno. Es la vida de una parte sustancial de los asalariados de esta nación: no sólo son explotados de manera inmisericorde por un patronato despiadado, sino por sus propios líderes, guías y jefes.
Los privados están indignados con la denuncia que les ha caído encima. No es sólo el hecho de ser acusados públicamente de falta de honestidad, sino caer en una desconsideración grave para sus negocios. Lo mismo ha ocurrido con la clase empresarial norteamericana, pero ésta sabe que, con acusaciones o sin ellas, con la prohibición de subirse más sus ya estratosféricos sueldos y ver intervenidos sus bancos, con todo eso, con McCain o con Obama, seguirán gobernando a Estados Unidos y a donde están presentes, no se va a cambiar una disposición histórica por voluntad del mundo entero.

jueves, 16 de octubre de 2008

DOGMAS ROTOS

15 profesores de economía neoclásica se han suicidado por la crisis capitalista
Heinz Dieterich
Rebelión

1. Los teólogos del capital
La "noticia" del suicidio de 15 profesores de economía neoclásica por la
crisis del capitalismo de Estado es, por supuesto, falsa. Para que fuera
cierta, tendría que haber ética científica en las facultades económicas de
los neoliberales. Y eso es justo lo que más falta en las lonjas de esa
cofradía. Hoy día, las facultades de economía y abogacía son, sin duda, dos
de los departamentos moralmente más corruptos y cínicos que se encuentran en
nuestras universidades. Por eso, la vox populi mexicana llama a los
abogados "abogangsteres" y a los economistas-banqueros "ladrones".

2. La verdad de Marx
En un evento que organicé recientemente en "mi" universidad, pregunté a un
amigo y colega ---reconocido catedrático de la facultad--- si no tenían
problemas de conciencia al enseñar la teología neoclásica como conocimiento
científico. Ante el asombro de los estudiantes, él contestó con una brutal
verdad: "Bueno, para eso nos pagan." En efecto. En toda sociedad de clase
las relaciones de producción rigen las interacciones de los sujetos.

3. El Santo Grial
Todo debate económico y político sobre el capitalismo y su alternativa
civilizatoria, el Socialismo del Siglo XXI, gira en torno a dos aspectos del
mercado: a) su carácter sistémico; b) la posibilidad y necesidad de
sustituirlo. La pregunta decisiva de este debate es la de la sustituibilidad
del mercado; pero, es imposible contestarla sin previa aclaración de su
carácter sistémico (determinista, probabilístico, caótico, etc.).

4. El pecado original
La mentira constitutiva de la teología económica burguesa consiste en la
ficción de que la crematística capitalista de los últimos 250 años ha sido
una economía de mercado. La verdad es que esa crematística siempre ha
existido como capitalismo de Estado y que no puede existir en otra forma
empírica. La causa de este fenómeno radica en los tiempos y la naturaleza de
los mecanismos de retroalimentación (feedback) del mercado.

5. Mercado, entropía y mono sapiens
El mercado es un sistema dinámico complejo, cuyas tendencias evolutivas lo
dirigen hacia la asimetría, tal como sucede en ciertos sistemas de la
naturaleza. Para describir y explicar el comportamiento de esos sistemas
naturales se analizan frecuentemente con la segunda ley de la termodinámica
(entropía). La aplicación de este procedimiento al mercado ha aportado
conocimientos macroestadísticos útiles. Pero, el mercado opera como
subsistema de un entorno socio-humano, basado en el mono sapiens, y esto
hace que su cibernética se vuelva más compleja.

6. Dialéctica de la retroalimentación
Las tendencias asimétricas de la crematística moderna y, por ende, las
crisis recurrentes del sistema no significan que éste termine
determinísticamente en la autodestrucción o en un salto cualitativo hacia
formas concretas superiores de la realidad (Socialismo del Siglo XXI). El
genio científico de Marx/Engels capturó esa particularidad de la relación
Crematística-Estado capitalista y diagnosticó correctamente la lógica
conductiva del mercado y su relación con el Estado, un siglo antes de que
apareciera la ciencia cibernética. Con W.F. Hegel presente y Norbert Wiener
todavía en la pipeline de producción biológica, bautizaron esos
comportamientos sistémicos "dialécticos".

7. El mercado como Caliban
El mercado funciona, bajo ciertas condiciones generales, como un sistema
autoregulativo o cibernético, de considerable sofisticación y eficiencia.
Pero, sus mecanismos y tiempos de retroalimentación negativa (corrección de
disfuncionalidades) son tan destructivos y largos, que ponen en peligro la
estabilidad del macrosistema socio-político. Esto obliga a la intervención
del Estado, ya sea para estabilizar, ya sea para revolucionar.

El mercado es un producto de la evolución social humana, pero es un
producto "ciego", lo que explica porque sus mecanismos de retroalimentación
positiva o entrópicos se asemejan más a ciertos sistemas naturales que a
sistemas sociales diseñados con intención humanística. El siguiente ejemplo
ilustra la diferencia.

Si a un bosque le cae una plaga (insectos) y sus mecanismos de
retroalimentación negativa no logran neutralizar la amenaza, los árboles se
secan y perecen. Ya seco, el bosque se incendiará en algún momento, el fuego
matará a la plaga y el sistema vuelve a nacer o queda
extinguido para siempre. Cualquiera de los dos desenlaces es insignificante
a cualquier escala: para los individuos afectados (objetos árboles, nivel
micro), para el sistema superior (biosfera terrestre, nivel meso) y para el
universo (nivel macro).

8. La comunidad de resistencia y la barbarie institucionalizada
Esta situación cambia cualitativamente en la sociedad humana, porque sus
individuos no son objetos (árboles) sino objetos-sujetos (mono sapiens), que
se convierten en comunidad de resistencia, no solo de víctimas, ante la
barbarie institucionalizada de la burguesía: la genética darwiniana del
mercado, la férrea voluntad de explotación de su clase dominante y la
represividad clasista de su aparato estatal.

9. La lumpenburguesía y sus servidores académicos neoliberales
La crisis financiera actual de la burguesía atlántica tiene dos causas
principales: a) la corrupción política endémica de su clase política que se
manifiesta en su contubernio con el capital financiero, bloqueando su
función sistémica de agente de feedback negativo; b) la necesidad electoral
de sostener coyunturas económicas artificiales por los medios que sean.

El sistema financiero de Bretton Woods (1944) contaba con un feedback
negativo integrado, el patrón de oro, que consistía en el compromiso del
gobierno estadounidense de convertir cualquier cantidad de dólares, la
moneda mundial, en oro. Los costos de la guerra de Vietnam y de
Johnson´s "Great Society" dieron al traste con este semi-gold standard y en
1971 R.M. Nixon desconoció la obligación respectiva del gobierno
estadounidense.

Desparecido el respaldo material-financiero, la fuerza del dólar se redujo a
la fe del mundo de que la estabilidad de las instituciones y la fuerza
económica-militar estadounidense eran inquebrantables, aceptando, en
consecuencia cualquier cantidad de dólares que Washington imprimiera. Ante
esa fe, no importaba que la lumpenburguesía y su criminal clase política
financiaban los gigantescos déficits fiscales y de cuenta corriente al tono
de dos mil millones de dólares diarios, convirtiendo cada vez más al dólar
en puro papel.

Cuando estalló la actual burbuja inmobiliaria-financiera, antecedida en los
ochenta por la inmobiliaria-financiera de savings and loans y en los noventa
por la de los dot.com (internet/telecom), el cínico circo neoliberal
terminó. La cuenta del desastre causado por la oligarquía de los
entrepreneurs, managers, políticos, farsantes académicos y magos mediáticos
se pagará con la destrucción de decenas de millones de vidas en todo el
mundo.

Mientras tanto los catedráticos neoliberales bajarán la voz y seguirán
cobrando sus buenos sueldos. Y un gran paradigma histórico los consuela en
su temporal soledad: ¿Si los teólogos de la Iglesia Católica no se
suicidaron colectivamente ante el telescopio de Galileo, por qué lo habrían
de hacer ellos ante el derrumbe físico de su santuario dogmático en Wall
Street?

Socrates ha de estar en algún lugar, riéndose para no llorar de tristeza.

sábado, 11 de octubre de 2008

¿SERÁ IGUAL EN MÉXICO?

Excélsior, 18 de septiembre

Bolivia, en una democracia inviable
Humberto Musacchio

Lo ocurrido en los últimos días en Bolivia parece augurar una guerra civil. La plutocracia de las provincias más ricas está decidida a derrocar al gobierno central de Evo Morales o, si no consigue lo anterior, a desmembrar al país, separando las provincias de la llamada Media Luna, las más ricas en recursos naturales, pese a que en 2007, en el referéndum de julio, 55% de los ciudadanos se manifestaron contra las autonomías.

Al calor de la lucha política, la vieja oligarquía vuelve a mostrar su cara racista y ha puesto en pie bandas de matarifes que persiguen y asesinan a los indios que no están dispuestos a seguir siendo sus criados y reclaman derechos hasta ahora impensables en el régimen semiesclavista que priva en amplias zonas del país.Por supuesto, los grupos separatistas han puesto en juego todos sus recursos políticos, mediáticos, económicos, legales e ilegales, además de que, si deciden y logran dividir al país, esperan contar con el apoyo y, llegado el caso, con el reconocimiento de Washington, que debe estar muy interesado en dos recursos estratégicos de las provincias escisionistas como son el petróleo y el agua.

Las élites blancas fruncen la nariz ante la presencia de un indio como Evo Morales en la presidencia de la República, pero más inaceptable resulta su política social, lo que cabe ilustrar con un hecho que parece haber desatado los demonios en aquel país y que fue, precisamente, que el gobierno central resolviera hacer un recorte a las provincias del impuesto a la exportación de gas para constituir un fondo de ayuda a los ancianos.El hecho muestra que el regionalismo pretende sobreponerse al interés general de los bolivianos y despliega sin tapujos el desprecio de los altos círculos económicos por cualquier política que intente paliar las muy hondas desigualdades que padece desde hace cinco siglos la sociedad boliviana, que tiene más de la mitad de indios y una tercera parte de mestizos.

Pero curiosamente han sido los indios y en menor medida los mestizos los que llevaron a Evo Morales al poder, en un momento en que el Estado —como hoy en México— se empezaba a caer en pedazos y el gobierno central se mostraba incapaz de contener a los poderes fácticos. Con esa base social, Evo Morales ha empujado hacia una democracia con derechos específicos para los indios, antes comprendidos dentro de la categoría de los ciudadanos, pero sin posibilidades de hacer valer esa calidad.Es precisamente esa política, elevada ya a nivel constitucional, la que los oligarcas rechazan sin rodeos, al extremo de recurrir a medidas que en otras condiciones no dudarían en condenar, tales como el cierre de carreteras, el saqueo de oficinas públicas y la toma de aeropuertos, especialmente el de Santa Cruz, en el que debido a razones técnicas tienen que hacer escala las aeronaves que van a La Paz.

Los golpistas trabajan ya con sectores afines de las fuerzas armadas, pues la alta oficialidad tradicionalmente ha sido parte de las élites blancas. Bolivia está en la inminencia de un golpe de Estado y sería de gravísimas consecuencias para Latinoamérica que éste se produjera, pues volveríamos a la época de las dictaduras y dictablandas impuestas al gusto de la potencia del norte.

Lo cierto es que la democracia que siguió a la larga noche de las dictaduras sudamericanas no ha sido capaz de resolver los problemas de la gente común ni ha podido disminuir la pobreza de las mayorías. Latinoamérica es la región de peor desempeño económico en los últimos años y se ahonda en nuestros países la desigualdad, pues tenemos personajes con riquezas semejantes y hasta superiores a las de hombres más opulentos de los países ricos, pero la mayoría de la población vive en la pobreza o de plano en la miseria.

Lo anterior prueba que la democracia representativa no es la vía para encauzar y resolver pacíficamente los conflictos sociales y dar respuesta a la pobreza, el analfabetismo, la insalubridad, la escasez de vivienda y otros problemas derivados de un pésimo reparto de la riqueza. En tales condiciones, hay que plantearse qué clase de régimen electoral y político necesitamos en Latinoamérica. De poco sirve realizar elecciones si unos introducen recursos como los de la guerra sucia desplegados en México en 2006 o si la oligarquía pone sobre la mesa su dinero para comprar voluntades y desviar el voto, por no hablar de los infaltables fraudes.

Pero todavía más grave es que se realicen comicios libres y que, una vez llegados al poder los gobernantes libremente elegidos en las urnas, se busque sabotear por todos los medios cualquier política igualitaria o que beneficie a las mayorías. De poco sirve a los pueblos una democracia en la que se vota por determinadas políticas que la minoría impide transformar en hechos. Por eso, si se produce el golpe de Estado en Bolivia, cada latinoamericano muy bien podrá preguntarse para qué sirve la democracia y qué sentido tiene mantener esa simulación onerosa y carnavalesca que apuntala la desigualdad y la injusticia.

sábado, 27 de septiembre de 2008

PARA DOBLARSE DE RISA


Del Maestro Hernández

JA, JA, JA; "EL SEÑOR CALDERÓN"

Periódico Reforma
Viernes 26 de septiembre de 2008
Rafael Segovia
Se había oído, en más de una ocasión, que tal o cual unidad tenía miedo. Rara vez o nunca se decía que un país tenía miedo. Era una dimensión desconocida. Ya no lo es: México tiene miedo. Por más que se nos trate de explicar las razones o causas de ese malestar permanente, angustioso y generalizado, no nos queremos rendir a algo que complica nuestras vidas hasta el cansancio. No se puede responder con una aceptación que desde el vocabulario es inaceptable porque no nos dice nada: los traidores de México. ¿Quiénes son? ¿Los narcos, los comerciantes de drogas que pululan por todo el mundo? Los encontramos por todo el mundo pero en México campean por sus respetos, ante una población tan cansada como estupefacta ante la incompetencia e incapacidad del gobierno. Cada asesinato masivo, el señor Calderón Hinojosa convoca a una reunión del consejo de seguridad. Seguramente para tratar de entender el porqué de esa monstruosidad.
Si como Calderón dijo en un principio los asesinatos se daban entre los narcos, la tan traída y llevada sociedad civil quedaba libre de esa lucha feroz. Ya no hay quien comulgue con esa explicación. Los asesinatos han subido en número y en saña. Se decapita, se tortura, se ataca a ciegas -se tiran bombas de mano a la multitud-, se rapta y se mata a jóvenes, sin que nadie asuma la responsabilidad: son traidores que no obtienen beneficio alguno de su traición. Sí, debilitan al Estado que no sabe cómo defenderse y cumplir con su papel, que es defender y proteger a una sociedad gracias a la cual, en principio, gobierna.
Creemos todavía en el paradigma de Max Weber según el cual el Estado es el monopolio de la violencia legítima sobre un territorio determinado. Podemos asegurar que dadas las circunstancias actuales el Estado, aquí, no tiene el monopolio de la violencia, cuando la tiene, si la que tiene, es legítima, y en lo referente al territorio, se puede preguntar sobre cuál. Sobre Sinaloa no.
El gobierno pide el apoyo de la sociedad, casi nos llama cobardes por no denunciar al narco. Podemos decir que actuaremos con un valor cívico sin tacha cuando el Estado actúe de la misma manera, y no tergiverse sobre qué está haciendo y sólo nos enteremos de su acción por la prensa extranjera. Hay un evidente temor de informar, de decir cuáles son sus compromisos, que actuó en una acción concertada con Estados Unidos e Italia, que Estados Unidos por el acuerdo de Mérida está ocupando una posición preponderante en México y ya tiene el poder de decirnos qué se debe hacer y qué no, cuándo se debe obedecer y cuándo se puede disentir. Más de la mitad de las informaciones que nos alcanzan son filtraciones de alguna institución gubernamental.
Cuando se pide la unidad del país, no se puede pedir que éste la haga, porque si por ahora el señor Calderón solicita que se haga en torno al PAN después de advertir la división de México por culpa de los partidos. Ésta puede ser una fuerza divisiva, de ahí viene su nombre: agrupan a una parte de la población. Sólo los dictadores se atreven a hablar en nombre de toda la nación. Cuando el señor Calderón se pronuncia en nombre de México debería aclarar que nunca ha estado todo México tras él, por más que unas encuestas de encargo den unas cifras de fantasía, sólo superadas por las de su colega colombiano.
El temor es que las aguas vuelvan a su cauce normal para que el río siga corriendo como hace ya años lo viene haciendo con su cauda de asesinatos, robos, raptos y drogas, con un temor creciente del porvenir. No se sabe si los tiempos futuros serán peores.
El elemento esencial en este caos es el Ejército. Tener que ocupar una ciudad como ahora ocupa Morelia no es su papel, al militar no le cuadra el papel de policía, el servicio de orden. Ya le bastó el tener que ocuparse en el 68 de cumplir con una misión para la que no había sido creado y, como todo lo que se sale de su cauce natural, le lleva a la impopularidad. Se sabe la impopularidad irremediable de la policía y de su necesidad, del abuso de la autoridad para manejar ese cuerpo. Tan pronto como una sociedad lo necesita, se encuentra inmediatamente al culpable y éste resulta ser la policía. Es, casi siempre la víctima propiciatoria del orden público: en ella se refleja, quiérase que no, la sociedad. Si hay corrupción entre los miembros de este cuerpo es porque la hay en la sociedad, la inmoralidad pública no nace en la policía, nace en la sociedad y los grupos que la componen: los sindicatos son los primeros acusados. Coparmex es un sindicato, que sean los principales beneficiarios de la distribución de la riqueza no le quita su carácter sindical, como las otras cámaras industriales, comerciales y empresariales en general. Mientras estos hombres tuvieron una relación no democrática, corrupta y autoritaria con unos líderes venales, aquello era una relación idílica, modélica, inmejorable. Puede ser que Napoleón Gómez Urrutia no sea lo más deseable como líder, como tampoco lo son los señores del Grupo México. La contestación dada por las autoridades canadienses a la solicitud de extradición de Napoleón Gómez Urrutia bastó para que el Secretario del Trabajo se callara. No sabemos por desgracia si de una vez por todas. El señor Calderón se fue a Nueva York a hablar de la pobreza y sus calamidades. No se puede negar que este hombre tiene sentido del humor.

martes, 9 de septiembre de 2008

EL SOBRINO DE RATURO MONTIEL

Peña Nieto: el proyecto de la mafia
Alvaro Delgado

MEXICO, DF, 8 de septiembre (apro).- Los publicistas fueron contratados para hacer de él, al costo que sea, un maniquí de lujo: ostensible la carga de maquillaje que encubre las imperfecciones del rostro y abundante el gel para modelar el peinado que evoca a Fernando Gutiérrez Barrios, viste trajes y camisas de corte y color precisos.
Y es que Enrique Peña Nieto, gobernador priista del Estado de México, es un acabado producto del dinero, que todo lo fabrica: su corta estatura se suple con tomas que lo hacen ver como un gigante y su juventud se capitaliza con un atuendo en oscuros combinados con blanco, que lo proyectan maduro y ejecutivo.
Pero detrás de la multimillonaria parafernalia --en radio, televisión, Internet e impresos-- que lo presenta como un gobernante escrupuloso y eficaz, con tamaños para ser presidente de México, habita un político tradicional: taimado y truculento, represor y gazmoño, capaz de todo para conquistar y retener el poder.
Lo conocí personalmente hace cuatro años: la tarde del 5 de agosto del 2004, en el restaurante Balmoral del hotel Presidente Chapultepec, lugar puesto de moda por Elba Esther Gordillo y Jorge Castañeda entre políticos de su misma talla, usuarios habituales del corredor Polanco-Condesa-Santa Fe.
Busqué a Peña Nieto para consultarle sobre la política en el Estado de México, en particular sobre las elecciones de 2005, ante las que el Partido Acción Nacional (PAN) llevaba la delantera, a pesar de las costosas campañas del gobernador Arturo Montiel, envuelto en escándalos de corrupción y de constantes ausencias de la entidad por su romance con Maude Versini.
Peña Nieto, quien era entonces coordinador de los diputados priistas locales --después de haber estado en el gobierno de Montiel como subsecretatrio de Gobierno y secretario de Administración--, prefirió ese restaurante a Toluca para la entrevista, en la que se escabullía, con los muy priistas formulismos, de una definición sobre su búsqueda de la candidatura a gobernador.
Por supuesto, una de sus expresiones fue que, como todo político, su "deseo mayor" era servir a su pueblo desde cualquier trinchera. "Mi interés es hacer política y poder servir", dijo, muy ceremonial.
--¿En serio, diputado?
"Es en serio. Digo, no hay político del estado que se jacte de hacer política que no aspire a la mayor magistratura, que ser gobernador. ¿Cuándo? ¿Cómo?, dependerá de las circunstancias".
--¿Hay circunstancias hoy?
"Si las circunstancias favorecen, entonces yo tomaré una definición respecto del tema".
--¿Cuándo?
"Cuando el partido tome las reglas para la definición de su candidato. Y ahí le mide uno el agua a los camotes. Hay chance o no. Porque no estaría en condición de ser juego o comparsa de algo".
--¿Hoy hay comparsas? ¿Quiénes son?
"Se han dado en la política siempre. Espero que no se dé en el estado. Hoy tenemos que jugar los priistas de manera inteligente. Sí estoy convencido que cualquier proyecto que el partido avale, es el que tenemos que respaldar todos los priistas. Si llega a haber una fractura, si alguien se resta de apoyar, podríamos correr un riesgo mayor".
La política priista bullía entonces: Isidro Pastor, Navarrete Alfonso Prida, Manuel Cadena y hasta Carlos Hank Rhon aspiraban a la candidatura priista, pero Montiel perfilaba como su delfín a Peña Nieto, conocido como uno de los Golden Boys, un grupo de jóvenes incrustados en el gobierno. "Es un apelativo al que no le doy importancia. No me gusta, pero tampoco voy a impedir que se use", decía.
Sobre sus adversarios internos, Peña Nieto decía: "Todos juegan, todos tienen más y menores posibilidades. Yo veo a todos jugando".
--¿Incluyéndolo a usted?
"Metido en la ecuación, no me desagrada. No puede desagradarte estar en una ecuación en la búsqueda de la perspectiva más importante del estado. Pero en política es cosa de tiempos y circunstancias".
--Ustedes los priistas son acartonados, tortuosos y expertos en escabullirse para las definiciones.
"¿La pregunta concreta es si yo aspiro?"
--Pues sí, ¿a usted le interesa?
Meditó durante unos segundos, posó su mirada en el piso y respondió: "Repito, no hay político a quien no le guste o quien haga política y que no aspire a esa responsabilidad mayor".
--O sea que sí.
"Si así lo deduces, dedúcela así".
--Es una conclusión lógica.
"Yo te diría: el interés mayor, mi definición se hará hasta que el partido tenga reglas clara sobre esto. Pero puedo decir algo más: soy un priista convencido de mi militancia, de mi partido, y más que pensar en lo que tenga o quiera, quiero estar a las órdenes de mi partido. Yo he aprendido y me he formado en esta disciplina partidaria y, más allá de lo que uno quiera, es lo que el partido quiere y desea para uno. El partido te va marcando rumbos. Aquí poco importará lo que yo quiera".
--Insisto: tiene usted 38 años y se comporta como alguien de 60.
"No, puede no convencerte, pero estoy convencido de esa disciplina partidaria, que ha sido una fortaleza de los priistas. No quiere decir que no se pueda, internamente, diferir. Se vale. Pero a final de cuentas debe imperar una disciplina partidaria".
Y soltó una larga explicación sobre la "disciplina", igual a la castrense y eclesiástica: "En la historia hay ejemplos: el Ejército y la Iglesia, y el PRI. Eso le dio 70 años de fortaleza. Creo que cuando se relajó esa disciplina partidaria, que verdaderamente se relajó y empezó a haber escisiones, fracturas, es cuando empezamos a tener descalabros."
Al final, Montiel concretó su proyecto: impuso a Peña Nieto, su sobrino y sobrino del exgobernador Alfredo del Mazo, a cambio de la impunidad de las raterías, plenamente acreditadas, en el gobierno.
Y ahora, justamente en el mismo esquema de complicidades, el gobernador del Estado de México --quien el viernes pasado rindió su tercer informe de gobierno-- se perfila como un prospecto en apariencia menos vulnerable que Manlio Fabio Beltrones para que el PRI recupere, en el 2012, la Presidencia de la República.
En el proyecto para impulsar a Peña Nieto están alineados dos prominentes ejemplares de la mafia política, Carlos Salinas y Elba Esther Gordillo, pero también conglomerados empresariales, del país y del extranjero, notablemente España. Es decir, la misma coalición de intereses que llevó a Felipe Calderón al cargo formal en el que hace el ridículo.
La unción de Peña Nieto será lo que estará en riesgo dentro de tres años, cuando deje la gubernatura, justo un año antes de la contienda presidencial del 2012, aunque él ya tiene discurso:
"Sigo pensando en la sabiduría del partido. En el partido, como no ocurre en otro, opera en estas decisiones, siempre, una magia partidaria que envuelve a los priistas. Cuando hay definición llega a haber claridad entre la militancia, que busca claridad en las definiciones."
--Parece una expresión de los sesenta, de Alfonso Martínez Domínguez.
"Forma es fondo -respondió Peña--. No perdamos la forma".
Tal cual.